Saúl Alejandro Flores

Las elecciones concluyeron, quizás en algunas situaciones podría existir algún cambio derivado de las impugnaciones que pudieran proceder, pero podríamos dar por sentado que ya se concluyó y en su momento los legisladores federales y locales tomarán la protesta de ley para comenzar, lo mismo el relevo en las alcaldías. Hemos mencionado aquí que en campañas se suelen hacer distorsiones y los candidatos son todólogos en el tema de agua y se olvidan del régimen de competencias, hay aspectos que sólo corresponden a los legisladores federales, otros a los locales y otros a los municipios, pero todas esas acciones inciden en el sector agua y sus denominados subsectores; en esta ocasión no correspondió al Ejecutivo Federal o Estatal, de este último hasta el próximo año se dará un proceso, esperemos que prive la sensatez de los candidatos y no anden “regalando pipas” o con propuestas “Echeverristas”.

En estas entregas mencionaré lo que corresponde a los legisladores federales, luego a los locales y finalmente a los alcaldes y sus ayuntamientos electos, ahora me ocuparé de los legisladores federales.

A nivel federal los legisladores tienen un enorme reto que es el diseño de un marco legal acorde a los retos que son complicados y alarmantes, además de brindar la certeza jurídica a cada una de las funciones y la forma en que se debe actuar para la resolución de la problemática del agua en todos los sectores. Es importante la sensatez y cabalidad, los diputados deben impulsar un paquete de reformas al sector agua, principalmente despojados de basura ideológica y de cualquiera de las tendencias.

En el Senado hay personajes que no aportan y significan retroceso, como lo exhibió Batres con una iniciativa obsoleta a la Ley de Aguas Nacionales de prohibir la participación privada y social en septiembre de 2018. Tampoco se puede confiar en las mangas de Ricardo Monreal que en vez de que le aparezcan conejos aparecen votos y facilita la llegada de un estorbo a la CNDH. O un Daniel Gutiérrez Castorena que lo único para lo que sirve es representar a Monreal o los intereses nacionales y olvida que es representante de Aguascalientes, él representa los intereses centrales y así lo hizo con su voto del cual se jactó al desaparecer los fideicomisos, o sea es un “cero”, y un senador debe representar a la entidad federativa y punto. Esos personajes son inservibles.

Los ahora diputados incluyendo a los de Acción Nacional, deben de olvidar el discurso fácil “que se vaya la concesionaria”, deben contribuir a establecer las reglas claras de la operación de los servicios y una definición de todos los aspectos que afectan al agua y todos los usos.

El régimen del agua parte de lo dispuesto en el artículo 27 de la Constitución, del cual se desprende la Ley de Aguas Nacionales, pero dónde queda el 4º Constitucional “Derecho humano al agua”, dónde el 28 Constitucional y la temática de los monopolios, dónde el 115 fracción III, dado que se carece de una ley reglamentaria en materia de servicios, esto es un vacío que no ha permitido establecer directrices del cómo se deben prestar los servicios, ni implementar con claridad la estrategia de una política hídrica. Tampoco podemos irnos a la respuesta simple de que no necesitamos nuevas leyes, sino que se cumplan, o que no se necesita una nueva ley, sino mejorarla, etc. Porque el principio de legalidad es claro y establece que “la autoridad sólo puede hacer aquello que le permite la ley y el ciudadano aquello que no se le prohíbe”. En los contextos actuales esto representa un vacío. Se adolece de autoridad del agua y cuáles son sus alcances, tenemos una institución fuerte pero extraviada, a veces me parece paradójico que esta circunstancia la entienden más quienes tienen edades de más de 65 años, será porque formaron parte de la extinta Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), principalmente aquellos que tomaron decisiones de trascendencia, porque los hay también de visiones provincianas y muy limitadas. En síntesis, se requiere una nueva ley general de aguas, que consolide y permita cumplir con lo establecido en los artículos constitucionales citados, en la actualidad no es posible por esos vacíos legales y la impracticidad de la actual.

En el caso del sector agua a nivel nacional, se necesita de una ley actualizada a la realidad y necesidades del usuario; igual que en varias de las entidades federativas, Aguascalientes, necesita una nueva ley y sus reglamentos, esto lo abordaré la siguiente semana. Nuestros legisladores locales y los del país, deben dejar atrás las visiones que pueden llamarse provincianas, la problemática nacional es de terror. Recuerden la importancia de emprender políticas y acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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