Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Lukashenko ordena sofocar las protestas en Bielorrusia y arrestar a sus líderes… (elpais.com).

Comentario:

Aleksander Lukashenko es un dictador en la región europea. Lleva 26 años gobernando Bielorrusia y desea seguir haciéndolo a costa de lo que sea. Así se explica que haya ganado las elecciones recientes con un 80% de los votos. ¿80% cuando, donde se pudo medir con libertad, su contrincante, Svetlana Tijanóvskaya, obtuvo el 70%? ¡Ya sabemos dónde andan los viejos mapaches mexicanos!

Tan extravagante fue el resultado de la votación que la propia Ángela Merkel declaró que “las elecciones no fueron libres ni justas.” Y la Unión Europea se está reuniendo para tomar cartas en el asunto. Algo temerario si consideramos que Bielorrusia ni siquiera forma parte de la Unión Europea. ¿Qué está ocurriendo allá?

Las elecciones de hace un par de semanas enfrentaron a Lukashenko con Tijanóvskaya. Ésta, habiendo decidido participar de último momento porque su esposo, opositor conocido, fue encarcelado. Así se las gasta Lukashenko. Y si permitió participar a la esposa, fue solo porque consideró que no le presentaba riesgo alguno. Algo así como: “pobrecita, va a pelear por su marido encarcelado.” No contaba con que Tijanóvskaya iba a aprovechar todo el descontento popular. En los pocos mítines que tuvo, reunió multitudes.

Sin embargo, el resultado de las elecciones fue abrumador a favor de Lukashenko. Difícil no creer que fue arreglado. Al conocer los números, Tijanóvskaya fue a las autoridades electorales a reclamar y ahí fue retenida sospechosamente durante horas. ¿Qué le dijeron? No se sabe, pero salió con una actitud diferente. Reconoció que había perdido las elecciones, que el ganador era Lukashenko y abandonó el país rumbo a Lituania.

La gente no se desanimó y salió a las calles a protestar. Virus o no, se armaron varias manifestaciones que fueron atacadas y dispersadas por la policía antimotines. Más de seis mil arrestos se han llevado a cabo.

Geográficamente Bielorrusia está entre la Unión Europea y Rusia. Lukashenko decidió aproximarse a Vladimir Putin y le pidió ayuda militar. Rusia reconoció el triunfo de Lukashenko, pero no se puede confiar en Rusia. Bastaría recordar cómo, gracias a que poseía ahí una base militar, se apropió de parte de Ucrania. El propio Lukashenko debería saberlo y pintar su raya con Rusia.

Europa lo sabe y ya algunos líderes, entre ellos Merkel y Macron, han hablado con Putin sobre el caso Bielorrusia. Le han pedido que no intervenga. Putin, ¿les hará caso? Mientras, los ciudadanos continuarán con las manifestaciones y buscarán que Lukashenko renuncie. Sería lo mejor para la región.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com