Tan sólo han pasado unos días del término de uno de los peores años en la historia moderna de la humanidad. El 2020 será, sin duda, un parteaguas en la manera de vivir del mundo entero, gracias a una pandemia que cobró, y continúa, miles de vidas; así como la manera de actuar y comportarnos de todos nosotros.

Esto generará cambios en todos los aspectos. Se presentan preguntas como: ¿Será la economía alguna vez la misma? ¿Se avecina una gran crisis de economía? ¿Cuándo volveremos a la normalidad? Indaguemos.

La economía mundial, espera una contracción económica, según datos del Banco Mundial, cercana al siete por ciento. Un número sin precedentes.

Si bien es cierto que existen sustentos reales para pensar en un crecimiento económico en 2021, pasará mucho tiempo para volver a los niveles previos a la pandemia. Además del crecimiento del PIB, las tasas de desempleos comenzarán a disminuir, el gasto de los consumidores volverá a evolucionar positivamente y un mayor clima de certidumbre abundará en los mercados financieros; sin embargo, no será suficiente para cubrir el lastre. Supongamos que una economía se contrae en 10% (de 100 a 90) y durante este año logra una recuperación de 5.5% (pasa a 95), la economía aún se encontrará un cinco por ciento por debajo del nivel anterior (100). Aunado a que, si la economía no hubiera entrado en recesión, tal vez crecería (no el caso de México), alrededor de un 2-3 por ciento, por lo que, a pesar de un excelente número de recuperación, aun se posicionara un 6-7 por ciento por debajo de la tendencia.

Este pequeño ejemplo, muestra que la mayoría de las economías, si bien les va, pasarán al 2023, aún en niveles inferiores al 2020. Para nuestro país, el escenario es mucho más complicado. Nosotros ya veníamos arrastrando números rojos en la economía, por que se prevé que nos tomará hasta el 2025, llegar a niveles de hace un año.

La formación de una gran crisis económica, luce sumamente complicado. Mucho de esto dependerá de la capacidad que tengan los países para la distribución y aplicación de la vacuna en contra del ya muy mencionado COVID-19. De la mano irá, la rapidez en que puedan recuperarse los miles de empleos perdidos en el año pasado, así como la eficiencia del gasto público y la mitigación del incremento de los niveles gubernamentales. Para el caso particular de nuestro país, la certidumbre que otorgará el nuevo tratado comercial con nuestro vecino del norte, ayudará a una recuperación de los empleos, aunque seguirá siendo lenta. En cuando a la eficiencia del gasto público, es algo de lo que podemos descartar durante este sexenio.

En cuanto a vuelta a la normalidad, tal vez será algo que nunca suceda. La pandemia en la cual aún estamos sumergidos, vino a cambiar todo estereotipo que teníamos enfundado desde hace décadas. Observamos cómo el “home office” o el “e-commerce”, llegaron a presentarse como una opción que modificara el actuar de todas las empresas y consumidores.

La llamada “nueva normalidad” tomará el escenario principal en este año que recién comienza. Esperemos y esto, de manera directa o indirecta, nos traiga mejoras a todos.

OVERTIME

Una buena: las remesas recibidas en 2020. Con información del Banco de México, se espera que, para el cierre de año, las remesas alcancen un crecimiento de superior a once por ciento, posicionando como una cifra sin precedentes. Dentro de los diversos motivos de este impulso, sobresalen los estímulos fiscales recibidos por el gobierno norteamericano a los más de 12 millones de migrantes, así como el aumento considerable del promedio de pesos por cada unidad de dólar. La mala: como buen oportunista, el presidente de la nación salió a colgarse la medalla. Nada nuevo.

 @GmrMunoz