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En esta emergencia sanitaria, frente a la dificultad de educar, es indispensable el discernimiento, generosidad, diálogo, tenacidad y paciencia; es tiempo de promover la unidad y no el conflicto; hay que caminar con una respuesta positiva y solidaria, destacó el vicario Raúl Sosa Palos, al comentar la postura de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Refirió que la educación es la actividad humana que nos prepara para aprender a ser y a convivir en el presente y para el futuro, por lo que el individualismo necesita ser superado con una cultura de la corresponsabilidad, es decir, una solidaridad en ejercicio, que nos impulse al cuidado de todos los seres humanos.

“No se puede pensar sólo en el propio bien o en la mera estabilidad institucional, sólo en lo que yo o los míos requieren, sino que se tiene que pensar necesariamente en el bien de los demás: familiares, vecinos, la sociedad circundante”.

Comentó que el Sistema Educativo Nacional está frente a un nuevo ciclo escolar, a través de los medios de comunicación y los digitales. Añadió que es necesario creer, confiar en cada persona y en la comunidad educativa en su conjunto para volver a clases a distancia, y en el futuro en una presencia escalonada con todos los cuidados y medidas precautorias posibles.

Ante este desafío, dijo, no podemos correr, sino ser sumamente prudentes; “hemos visto encomiables esfuerzos tanto de los padres de familia, como de los maestros y directivos de escuelas públicas y privadas, a lo largo de esta pandemia. Sin embargo, hay que prever lo necesario para evitar el rezago”.

Comentó que autoridades civiles, asociaciones de escuelas y padres de familia, investigadores y académicos de la educación, sindicatos y gremios magisteriales, así como la sociedad civil, iglesias, empresarios y todos los sectores en general, deben voltear a cada escuela, reconociendo en todas ellas un bien público al que tenemos que promover y apoyar corresponsablemente.

Exhortó a sumarse al Pacto Educativo Global que propuso el Papa Francisco, virtud a que son muchos los niños que corren el riesgo de no sólo interrumpir su desarrollo en el futuro, sino sumergirse en un presente de ocio negativo, de descuido y abandono, de riesgo frente a otros males sociales que los hieran.

“Hoy las circunstancias nos exigen una educación muy focalizada, que deje la ambición de cubrir los enormes temarios y, en contraste, nos centremos en los aprendizajes esenciales: desarrollar la civilidad, la atención solidaria y creativa para enfrentar el arduo presente, así como el futuro que se nos avecina”.

Finalmente, invitó a los padres de familia a que se involucren de lleno en la comunidad escolar, pues serán muchas manos, recursos y sobre todo cambio de mentalidad de todos, los que se exijan para esta nueva educación solidaria del cuidado de las personas y de la humanidad en su conjunto.