Ana Razo, profesora del programa Interdisciplinario de Política Educativa del CIDE, Región Centro, aseveró que la pandemia plantea la necesidad de construir un sistema educativo sólido, justo y resiliente. El problema es de tal dimensiones, dijo, que requiere atención y visión colectiva que va más allá del trabajo académico.

La especialista criticó la falta de políticas de cuidados equilibrados a nivel nacional. Ejemplo de ello es que algunos sectores, como la población femenina, resultan afectados por la falta de guarderías e estancias infantiles, así como permisos de paternidad.

Razo explicó que para construir un sistema educativo solido, justo y resiliente se requiere repensar la escuela como núcleo de aprendizaje, cuestionar para qué están los estudiantes en las escuelas, identificar lo que les interesa aprender, cómo lo van aprender y que habilidades y destrezas van a desarrollar mediante el acompañamiento docente y directivo.

Agregó que la pandemia sanitaria ha puesto a la vista que no se tiene nada seguro hacia el futuro y que hoy prevalece la incertidumbre. El COVID-19 vino a recordarnos la vulnerabilidad a la que estamos sujetos y puso en la mesa cómo la escuela da la oportunidad a los niños y a los jóvenes para aprender y dar significado a las cosas.

“Para responder a la incertidumbre y especialmente para avanzar a un mundo con justicia, plenitud y sensibilidad para trabajar en comunidad, entonces el Estado debe repensar la función de la escuela…”Ana Razo, CIDE

Ana Razo aseveró que el Estado debe asegurarse de que nadie quede fuera de la escuela, como las mujeres, la población indígena, los niños en condiciones de migración o la gente en situaciones vulnerables. Para ello, se necesita que se destinen recursos para garantizar el derecho a la educación para estos sectores.