Rolando Herrera
Agencia Reforma

SAN QUINTÍN, BC.-Como en junio pasado, la nube de polvo anunció la llegada del Presidente Andrés Manuel López Obrador, en esa ocasión vino a este valle a inaugurar la ampliación de una clínica del IMSS Bienestar y esta vez viene a cortar el listón de una universidad que está a medio terminar.
Quienes estaban a la sombra de una barda cruzaron la calle con la intención de quedar del lado donde siempre viaja el tabasqueño y vieron de nueva cuenta la nube que a la distancia se levantaba como en escena de película del viejo oeste.
«Bienvenido a San Quintín», soltó una joven maestra cuando vio cómo la tierra envolvía el convoy presidencial. Más tarde explicaría que casi ninguna calle del municipio está pavimentada y los vientos levantan tremendas polvaredas. «Hoy es un buen día porque no hay tanto aire», se congratuló.
Lo único que revolotea la tierra son las camionetas donde viene López Obrador acompañado del Gobernador Jaime Bonilla. La maestra, quien no quiso dar su nombre por temor a represalias de su sindicato, en realidad no busca al Presidente sino al mandatario estatal, pues reclama un adeudo de un pago de tres años.
«Lo que traigo es una problemática de falta de pago a los docentes, que entraron por parte de la Unidad de Carreras de Maestras y Maestros, esto ha pasado conmigo desde 2019, 2020, 2021, cada año es lo mismo», indicó.
López Obrador saludó a quienes los esperaban, recibió y escuchó las peticiones de la gente todavía abordo de la camioneta, entre ellos a Agustina Vega, quien le pidió que se investigue el asesinato de dos familiares que trabajan el campo. «No se vale que los maten como perros y no haya justicia», reclamó. El Presidente prometió que el Fiscal se pondría en contacto con ella para revisar su caso.

CUATRO VISITAS
En su discurso al inaugurar la universidad, López Obrador dijo que con la visita de ayer ha ido cuatro veces al municipio y cada vez que va la gente le recuerda sus promesas, y si no se han cumplido le reclaman, como fue el caso de una mujer que le recordó que había ofrecido poner semáforos para evitar accidentes.
«Una compañera triqui joven que fue atropellada, ella me lo pidió y ahora es artesana y la volví a encontrar y me dijo: ‘¿Qué pasó con el semáforo? Entonces, sí, le vamos a cumplir con su petición, con su demanda», señaló AMLO.
Y refirió cómo le instruyó a Bonilla que pusiera los semáforos pese a que la carretera es federal y el Gobierno estatal no tienen jurisdicción sobre la vía. «Bueno -le dije, ahora que veníamos en el camino- el Presidente da la autorización, tú ya pon los semáforos».
El Presidente recordó su visita del 26 de junio, en la que atestiguó la ampliación de la clínica del IMSS, de la que dijo no sólo creció en infraestructura sino también en personal y en atención, al sumar más especialidades.
«Estoy pendiente para que no solo falten los médicos y los especialistas, que también no falten medicamentos y que la atención médica y los medicamentos sean gratuitos», indicó.

TAN LEJOS DE DINAMARCA
La promesa de mejorar la atención médica y elevarla al nivel de los países escandinavos no se ha cumplido, dice María Arcelia Beltrán, enfermera pensionada del IMSS, quien ahora sufre la mala atención hospitalaria y la falta de medicamentos.
Ella, quien esperó la llegada del Presidente con la intención de entregarle un escrito, trabajaba en la clínica IMSS Bienestar de este municipio, sin embargo, al atender a un paciente que sufría convulsiones éste la tiró y le ocasionó una fractura en la cadera que le provocó parálisis en una pierna y dolores intensos.
«Fueron más de 20 años los que yo serví al Instituto como para que no me atiendan y, ¿si eso están haciendo conmigo, que fui personal de salud, qué no hacen con los pacientes?
«Eso es lo que a mí me indigna, porque me he enterado de gentes que fueron mis pacientes que los están atendiendo pésimo y no se vale. Aquí, en México, tenemos una atención muy mala, no es primer nivel y no somos pacientes de segunda ni de tercera, somos pacientes, somos humanos y nos tienen que atender con lo mejor», indicó.

¿QUÉ MEJORÓ?
Antes de entrar a la Universidad para el Bienestar «Benito Juárez García» San Quintín, López Obrador saludó a la gente que detrás de la valla le pedía que volteara para saludarlo.
Una mujer, que se cubría el sol con una sombrilla rota, era la que gritaba con más fuerza, pero lo animaba y le exigía al mismo tiempo: «sí se puede, estamos pagando impuestos, si alcanza. Vamos por el hospital para las mujeres».
Es Avelina Ramírez, una jornalera que además de la sombrilla porta una gorra con el nombre de la Gobernadora electa Marina del Pilar Ávila, y quien arremete contra Bonilla al percatarse que el Gobernador va al lado del Presidente. «Bonilla no hizo nada, nada más endeudó Baja California», señaló.
Ramírez pide el hospital para las mujeres porque dice que en la clínica del IMSS Bienestar no atienden bien y nunca tienen medicamento. Pone como ejemplo su caso, tiene meses que no le dan su medicamento para controlar la diabetes y tampoco le entregan el Complejo B.
«¿Como algo tan fácil de surtir no lo tiene una clínica? Sigue sin haber medicamentos, lo ampliaron y lo inauguraron pero, ¿qué mejoró? Seguimos padeciendo lo mismo de siempre: no hay medicamentos ni buena atención», lamentó.