Al señalar que el setenta por ciento de la población no toma previsiones para transitar los compromisos que se generan durante los dos primeros meses próximos, el director del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial, Alberto Aldape Barrios, aseveró que desde ahora que es tiempo de aguinaldo debe resguardarse parte de esos recursos para colegiaturas, pago de impuestos como el predial y el control vehicular.
Para la comunidad empresarial, el titular del CIDE indicó que la planeación debe alargarse durante los seis primeros meses del año, no sólo por la cuesta de enero, ya que ellos han comenzado a pagar este diciembre el concepto de aguinaldo a sus trabajadores, que se traduce en flujo económico para las familias y consecuentemente para los sectores comercio y servicios.
Agregó que ojalá que las familias que recibirán sus fondos de ahorro, su aguinaldo y, en algunos casos, la prima vacacional, se acuerden de que el año próximo pagarán nuevamente la inscripción de sus hijos a las escuelas, así como una serie de gastos conocidos como el predial y evitar que la cuesta de enero se prolongue y genere un despertar difícil después de las fiestas de fin de año.
“Es un común encontrar que los regalos que se recibieron en este mes de diciembre, se lleven en enero o en febrero a las casas de empeño, a fin de poder acceder a recursos para cubrir con sus compromisos conocidos”, recalcó.
Para evitar esas situaciones se recomienda hacer una buena planeación de los recursos que se han ganado a lo largo del año, a fin de que se tenga un buen arranque en el 2019 y no sean derrochados este fin de año.
Además, señaló que el cierre económico 2018 es positivo, el PIB nacional crecerá entre 2.1 y 2.2%, lo cual se traduce en generación de empleos y se deja una inercia para la actual administración federal que deberá desarrollar sus propias estrategias y políticas públicas para impulsar la economía mexicana; se espera un indicador a la alza de 1.8% en la macroeconomía.
Finalmente, dijo que en cada inicio de administración federal las perspectivas de crecimiento económico descienden, porque las inversiones esperan a tener claro las políticas públicas que predominarán en los diferentes sectores y así tomar decisiones de acción.