Tras lo que se sintió como un interminable proceso de campañas, los resultados finalmente llegaron y, al menos por ahora, MORENA y aliados dicen tener mayoría calificada en la Cámara de Diputados y les faltaron dos o tres para tenerla en la Cámara de Senadores.

Y si bien los partidos de oposición están intentando realizar algunas impugnaciones por irregularidades encontradas durante el proceso electoral, así como analizar si hubo “sobrepresentación” de algunos partidos en el Congreso.

Para fines de este artículo, asumamos que MORENA adquiere la mayoría calificada en ambas cámaras, pues hacer que dos o tres senadores voten a su favor no es muy difícil.

Entonces, ¿qué le espera a México?

Bueno, si nos basamos en el plan de reformas presentado por López Obrador, mismo que los de MORENA han manifestado que pretenden continuar, podemos ver que se van a lanzar las siguientes reformas constitucionales:

  1. Que la Guardia Nacional, que es esencialmente un mando civil, pase a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, es decir, parte del Ejército Mexicano. De esa manera quedaría consolidada en una mayor medida la militarización del país a través de los cuerpos de seguridad federales.
  2. Que desaparezcan los 200 diputados plurinominales y los 64 senadores (por primera minoría y de representación proporcional) del Congreso de la Unión. Estas figuras se crearon específicamente para evitar la concentración del poder en el partido que resultara tener las mayorías. Por lo que la propuesta es eliminarlos para que el partido que gane más fácilmente consolide su poder.
  3. La desaparición del INE, los organismos públicos locales electorales y los tribunales electorales. Estas instituciones son autónomas y se encargan de llevar a cabo las elecciones, realizar el conteo de los votos y resolver cualquier controversia que se pueda suscitar durante el proceso electoral. Con la propuesta se pretende crear el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC) que absorbería a todas estas instituciones para que sea el gobierno el que se encargue de organizar el proceso electoral.
  4. La desaparición de los organismos autónomos. Actualmente tenemos diversos organismos autónomos que son instituciones conformadas por ciudadanos encargadas de monitorear el buen desempeño de la administración en áreas de suma importancia como el acceso a la información o las telecomunicaciones. La propuesta entonces consiste en acabar con todas estas instituciones y que el gobierno sea el que se encargue de realizar estas tareas.
  5. La reforma judicial. Actualmente, los jueces y magistrados son elegidos por el Poder Judicial y avalados por el Congreso, mientras que los ministros de la Suprema Corte, a propuesta del Presidente, son aprobados por el Senado. La propuesta implica que los jueces, magistrados y ministros sean electos en urnas por el voto popular.

Ahora, es necesario aclarar que dichas propuestas únicamente se han presentado en términos generales y nos queda ver cómo se van a presentar estas reformas.

Con todo esto nos podemos preguntar, ¿realmente ya no existen contrapesos en México?

Y la respuesta es sí, todavía existen, pero ya muy pocos:

  1. Lo que queda de los partidos políticos: quienes deben de reconstruirse y limpiar su imagen.
  2. Las asociaciones ciudadanas: que deben estar constantemente vigilando al gobierno y rindiéndole cuentas.
  3. Los grandes capitales e inversionistas: quienes pueden fungir como un mecanismo de contrapeso que impida a MORENA llevar a cabo conductas que puedan afectar la estabilidad económica y el bienestar de los ciudadanos.

Entonces, en conclusión, ¿podría convertirse México en un país autoritario? La verdad es que no lo sé. Todo dependerá de cómo la administración actual maneje su gobierno, de cómo los capitales extranjeros se relacionen con el gobierno y, sobre todo, de cuánto se involucre la ciudadanía y de cómo esta exija rendición de cuentas al gobierno.

¿Ustedes qué opinan? Pueden mandarme sus comentarios a mi correo electrónico rubenmoreno0034@gmail.com