Saúl Alejandro Flores

Es sabido la importancia de medir los avances que contribuyan a reducir las brechas existentes en los niveles de calidad de vida, y al hablar precisamente de la forma e instrumentos para hacerlo es inminente disponer de indicadores que sean útiles para realizar dicho ejercicio.

Viene a ser un reto medir con indicadores pertinentes y que arrojen buenos resultados, puede parecer simple como reunirse y decir qué indicador y la manera de darle un valor, pero no es nada fácil en la realidad, como ya se ha dicho: “es fácil criticar” “pero más difícil hacer”. Sin embargo, es importante recordar la importancia de medir bien y definir el tipo de indicador, ya sea cuantitativo, cualitativo, de resultados, de impacto, o de lo que se invente como resultado de aportaciones de estudiosos y especialistas, pero para poder avanzar es necesario medir y tener a través de los indicadores una referencia para medir mejor, con ello se pueden garantizar avances y buenos resultados en la búsqueda de objetivos por alcanzar y concretizar.

En el caso del agua hay diversos indicadores, para esta colaboración, me enfocaré en los expuestos en los Objetivos del Milenio, sobre el cual les daré los siguientes antecedentes: en septiembre de 2000 en la Cumbre del Milenio se establecieron los objetivos y la necesidad de adoptar decisiones por parte de 170 jefes de Estado. “Los Ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, que abarcan desde la reducción a la mitad de la extrema pobreza, hasta la detección de la propagación del VIH/SIDA y la consecución de la enseñanza primaria universal para el 2015, constituyen un plan convencido por todas las naciones del mundo y todas las instituciones de desarrollo más importantes a nivel mundial. Los objetivos han reavivado esfuerzos sin precedentes para ayudar a los más pobres del mundo.”

A continuación citaré el Objetivo del Milenio destinado al sector agua, asimismo transcribiré sus metas e indicador correspondiente, partiendo, por supuesto, primero de la visión de la sostenibilidad. Pasemos al texto:

Objetivo 7

Meta 7. A:

Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente.

Indicador 2

Se necesita urgentemente dar una respuesta decisiva al problema del cambio climático.

 

Meta 7.C:

Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento.

 

Indicadores.

  • El mundo está en camino de cumplir con la meta sobre agua potable, aunque en algunas regiones queda mucho por hacer.

  • Se necesitan esfuerzos acelerados y específicos para llevar agua potable a todos los hogares rurales.
  • El suministro de agua potable sigue siendo un desafío en muchas partes del mundo.
  • Dado que la mitad de la población de las regiones en vías de desarrollo carece de servicios sanitarios, la meta de 2015 parece estar fuera de alcance.
  • Las diferencias en lo que respecta a cobertura de instalaciones sanitarias entre zonas urbanas y rurales siguen siendo abismales.
  • Las mejoras en los servicios sanitarios no están llegando a los más pobres.

En esta colaboración me enfoco en lo correspondiente a los objetivos del Milenio como un referente al citar indicadores y la complejidad de medir, su importancia y los obstáculos, y algo que les parecerá muy simple, la disputa entre estudiantes, maestros especialistas y ciudadanos por demostrar qué es primero, es como esa pregunta ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?, y en la lluvia de ideas, suelen decir, educación, alimentos, vivienda, etc.

Pueden pasar incluso por todo el abanico de los derechos humanos, y se disputa sobre lo que es primero, parecerá que es por la afinidad de su área de conocimiento, profesión o actividad, pero algo que se ha perdido de vista es lo he repetido en este espacio es la visión antropocentrista en las políticas de manejo y conservación de los recursos naturales, lo cual hace perder la dimensión, porque es obvio que para buscar el desarrollo reza el dicho: “primero comer, a ser cristiano”.

Por lo tanto, en el caso del desarrollo y calidad de vida del humano, primero está la vida y su calidad, para lo cual se necesita un medio ambiente sano, con agua que garantice sus supervivencia, higiene evitando enfermedades y sesgos que afecten su desarrollo, es ya sabido que un niño mal alimentado tendrá un rendimiento escolar bajo o nulo, y la marginalidad evitará que se incorpore a otras actividades. Sin embargo, quiero matizar que es importante no ver las cosas de manera lineal o monolítica, como lamentablemente incurren muchos profesionistas, si ejemplificáramos con un eslabón el agua es vital y el ambiente en el que se desarrolle el humano, luego viene su alimentación, una buena alimentación, luego la educación, la vivienda, y el empleo de calidad, pero no es lineal repito, cada uno de ellos está vinculado con el anterior y con el posterior de una manera cíclica. La semana próxima continuaré exponiendo esta visión que considero indispensable para no generar confusiones y equivocarnos al momento de priorizar indicadores, porque recuerden que estas son medidas que contribuyen a que en el planeta, México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com @saul_saalflo