El próximo seis de septiembre, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público deberá presentar, ante el Congreso de la Unión, el paquete económico para el próximo año. Dentro del mismo, se incluye el Proyecto de Presupuesto de Egresos y la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación, así como los Criterios Generales de Política Económica.

Indaguemos un poco sobre las generalidades del mismo, para después poder interpretar las cuestiones positivas y negativas, así como sus repercusiones en los golpeados bolsillos de los mexicanos.

Para el 2020, los ingresos presupuestarios, se basaron en 5.5 billones de pesos. Los cuales, sumados al techo de endeudamiento de 5.8 mil millones de pesos, equilibran los 6.1 billones destinados al gasto público. Este monto, representó el más alto en toda la historia de nuestro país. Bajo esta premisa y para el año venidero, tendremos un presupuesto sin precedentes. Esto ya que se llevará a cabo el proceso electoral más grande de la historia. Se votan 21 mil 368 puestos; la renovación de la Cámara de Diputados, quince gubernaturas, miles de alcaldías y diputaciones locales.

El 2021, será clave para poder lograr a situarnos en la posición previa a la pandemia, a pesar que ésta no era la mejor. Se prevén nuevos recortes al gasto corriente, desaparición de más unidades y organismos de la administración pública, canalizando esos ahorros a incrementar el gasto en las prioridades de esta administración, así como en la inversión de los proyectos insignia del sexenio, los cuales, como ya lo hemos comentado, carecen de un análisis de rentabilidad positivo. Continuamos echando el poco dinero bueno que tenemos, a proyectos que no son, ni serán, un detonante para un mayor crecimiento económico.

Dentro de las variables macroeconómicas, la más compleja de obtener, será propiamente la del crecimiento económico. Se espera, por el año comparativo, que se obtenga una tasa de crecimiento elevada, pero sin que ésta pueda reflejar la realidad que necesitamos como país.

Las fundamentales económicas, deben presentar una cierta coherencia con su desenvolvimiento actual. El tipo de cambio, oscilará entre 21.50 pesos por dólar con una tasa de interés, nominal promedio, de 4.5 por ciento. En caso de cumplir con la meta de inflación de 3 por ciento, seguramente veremos estabilizar esta tasa de referencia.

Toda esta mezcla de variables, concibe que la economía mexicana logrará un crecimiento que oscilará entre el 3.5 y el 4.5 por ciento.

Se ve con buenos ojos al continuar saneando a Petróleos Mexicanos, el incremento de recursos enviados a Seguridad Pública y el combate a la defraudación fiscal, como las principales cartas del Gobierno Federal para el 2020. La Guardia Nacional recibirá alrededor de 62 mil millones de pesos, mientras PEMEX 90 mil millones de pesos, tanto en transferencias directas como en condonaciones tributarias. Y se plantea la posibilidad de crear un Consejo Fiscal, como un órgano ajeno a gobierno para todo lo relacionado con el tema tributario.

No se presenta un aumento en los principales impuestos. A pesar de que los tabacos labrados amplían su tasa impositiva en 40% y la cuota a refrescos y otras bebidas saborizantes en 8.5%. Se despliega la iniciativa para causar impuesto a quienes venden productos por catálogo, alrededor de tres millones de personas; aunque seguramente esto solo personifica una moneda de cambio para la oposición.

Continuamos observando a un gobierno que busca destinar una gran cantidad de recursos de manera asistencialista. Es de esperarse, que la Secretaría del Bienestar, sea una de las más beneficiadas en cuanto a un aumento en su presupuesto.

Sin embargo, el dar dinero a manos llenas, no soluciona el verdadero rezago social que existe en un país. ¿No hemos podido aprender de nuestros errores? El crear condiciones favorables y que propicien la generación de empleos, para que así se eleve el bienestar de una sociedad, es el camino correcto.

Si bien es cierto, es que en anteriores gobiernos este avance fue escaso; una nueva trasformación en un aparato gubernamental, debería tener como eje central esta idea, no tan solo regalar recursos como agradecimiento de un determinado sufragio. El no darse cuenta que esta ideología pega en los bolsillos de los mexicanos, sean cual sean estos, es igual a pecar de irresponsable.

 @GmrMunoz