Saúl Alejandro Flores

Cómo recordarán amables lectores la semana pasada abordé el tema de la mencionada reingeniería de la CONAGUA, tendencias y modalidades, del cómo se ha abordado en otros países y de la llamada fragmentación vertical y horizontal en la gestión del recurso agua, pasemos entonces a la temática anunciada que viene a ser la octava entrega de lo que he denominado los “alcances de la gestión integral del recurso hídrico en este sexenio 2018-2024”. Porque debemos ser sinceros, no todo podrá ser como lo establezca la Dirección General de Conagua, porque faltaría no sólo definir, sino en qué quedará y qué será la Conagua a mediados o al finalizar el sexenio, tampoco será lo que indique el Programa Nacional Hídrico, o la propia Ley General de Aguas, o reforma de la Ley de Aguas Nacionales según sea el caso, ya que dependemos de los escenarios, una alternativa es el posicionamiento y consolidación de la “gobernanza hídrica”, pero tampoco podemos hacernos de la vista gorda, respecto al evidente y manifiesto desdén o desprecio hacia la participación de la sociedad civil que viene a ser fundamental en una forma más eficiente, fluida, transparente y despojada del culto a la imagen en el sector agua. Del mismo modo la necesidad inaplazable de implementar la “regulación” herramienta que también ha sido víctima del desprecio de este sexenio y que sería vital para lograr los avances requeridos y remontar una brecha de dimensiones abismales.
Volvamos a lo que dejamos pendiente la semana pasada, con los pormenores de la fragmentación ya sea vertical u horizontal, ya que dichos conceptos de fragmentación han evidenciado que la mayor dificultad de las autoridades del agua y de otros tipos de instancias deriva de los problemas de delimitación, es decir, los que se plantean entre los mandatos y responsabilidades de dos o más organismos, que por consiguiente, deben ser abordados en términos colaborativos y no competitivos, es complicada la delimitación de ámbitos de competencia.
Lo anterior, porque los organismos cuando cuentan con un respaldo y fortaleza institucional y personal calificado en consecuencia suelen ser muy eficaces frente a problemas o tareas claramente definidos en sus mandatos o competencias, es decir, desde los marcos legales, institucionales, administrativos, operativos, financieros y de la propia gestión. Por el contrario, cuando existen problemas de delimitación en dichos ámbitos, pero más grave aún el desconocimiento del sector agua, se plantean serias dificultades, no quedando otra alternativa que abordarlos desde una perspectiva integrada, pese a las dificultades administrativas de orden práctico que ello conlleva, que de hecho así debió haber sido desde un principio.
¿Cuál debe ser la tendencia de la gestión hídrica en México? ¿Cuál debiera ser la forma y competencia que debe asumir la Conagua?, aquí nos encontramos en una circunstancia que no sólo es propia de la actual administración federal, desde hace tres sexenios es decir del año 2000, se realizaron diversos planteamientos a lo que debería ser la Conagua, era entendible que después de 12 años de existencia se hubieran visto los defectos, fallas, alcances, ausencias y pendientes, para poder reestructurarla. Se hizo una reforma en el 2004 con la visión de la gestión de cuencas, lamentablemente los costos al interior fueron determinantes en no permitir la adecuación necesaria propuesta por algunas comisiones estales de agua que fueron fundamentales y la propia ANEAS, Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento, sin embargo, a pesar de los compromisos del entonces Director General, algunos de sus subdirectores generales hicieron puja de poder, y no permitieron el avance de algo que era necesario por así establecerse en unos de los transitorios de la ley, es decir la publicación del Reglamento de la Ley, el cual jamás vio la luz, ese grupo impulsó el Reglamento Interior de la Conagua, pero jamás el Reglamento de la Ley, dejando a la ley vigente sin reglamento. Aquí podemos ver el cómo la actitud negativa contribuyó a fomentar esas lagunas legales de gran dimensión en el sector agua, digamos en lenguaje coloquial “otra raya más al tigre” en esos vacíos legales y ausencia de legislación o reglamentación, que ha orillado que las autoridades y políticas del sector agua, naveguen con piloto a timón automático.
Las iniciativas que se han presentado han quedado en “la congeladora”, y como señalé no hay avances respecto al 2004, es decir quince años sin avanzar con impacto en el sector, debo precisar que esto no significa, que no se haya hecho nada, sigue habiendo obra, programas, fluido recursos, aunque no sea visto es enorme, pero aunque no haya sido suficiente, eso no implica que se haya sido omiso, se demandan más acciones pero que sean contundentes y una nueva forma de realizar la gestión o simplemente realizar gestión real e innovadora.
El escenario es incierto, dado que Conagua vive su propia problemática, pero las entidades federativas representan ya una fragmentación de problemas luego nos vamos con los más de 2 mil municipios otra fragmentación, todo ello no es fragmentación vertical ni horizontal, sino una ruptura simulada en orden, pues imperan los intereses u omisiones de sus autoridades, una ausencia de claridad en la visión, pero en la famosa fragmentación típica a la mexicana, que significará el famoso esquema que se propone con los superdelegados, que son ajenos en la mayor parte a una trayectoria del significado de la administración pública y más aún ajenos a la gestión del agua, podrán ellos imaginarse como se han hecho las cosas, pero ¿Podrán concebir cómo deben hacerse con las peculiaridades propias del sector?. Como podrán ver el asunto no es de personas, sino de la fragilidad de las tan despreciadas instituciones como fue en el pasado y aún ahora en que las instituciones no tienen una panorámica alentadora, se demanda de una marco legal, regulatorio, de esquemas y reglas de operación y de una visión que brinde la solidez a la gobernanza hídrica, de lo contrario la Conagua seguirá un proceso de deterioro que terminará por arrastrar al precipicio a todo el sector agua. La próxima semana continuamos con la conclusión a este apartado de lo que sería la gestión del agua en este sexenio. Recuerden amables lectores de la importancia de que estas acciones contribuyan a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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