Víctor Hugo Granados Zapata

Desde la semana pasada, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell anunció que los estados de Campeche y Chiapas llegarían al color verde en su semáforo epidemiológico. Este hecho trae consigo no solo la reapertura de diferentes establecimientos públicos (con sus respectivas medidas de seguridad) sino que también implica el retorno a las aulas en un sistema híbrido.

Cuando inició este ciclo escolar, el secretario de Educación Pública Esteban Moctezuma señaló que solamente con el semáforo en verde podrían las entidades federativas regresar presencialmente a las aulas (con un modelo híbrido). Sin embargo, no todas las entidades han estado de acuerdo con dicha medida (sobre todo aquellos que integran la “Alianza Federalistas”) y han permitido el modelo híbrido en escuelas de educación media superior y superior, como lo es el caso de Aguascalientes. Incluso, el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) ha señalado que el regreso a clases presenciales podría darse en los próximos días para las escuelas privadas.

Aquí hay que señalar dos cosas. En primer lugar, Aguascalientes cuenta con un semáforo epidemiológico color “amarillo”, por lo cual aún no deberían reabrir las escuelas para ir presencialmente según las especificaciones que dio la SEP y la SS a inicios del ciclo escolar (además de señalar que la semana pasada tuvimos una racha de 10 personas fallecidas por Covid durante cuatro días seguidos). Por otra parte, hay que aclarar que la pandemia en Aguascalientes no ha bajado, todo lo contrario, estamos en los momentos más críticos y con menores restricciones que en meses pasados.

En ocasiones anteriores expliqué cómo se relacionan los contagios y la apertura de las escuelas, donde llegué a la conclusión que no hay evidencia sólida que respalde que las escuelas sean focos de infección, lo que nos lleva a una nueva interrogante: si nuestras autoridades locales deciden dar luz verde a la reapertura de las escuelas presenciales ¿es seguro llevar a las niñas y niños? ¿quién decide si van o no van? Y, finalmente ¿qué efectos tendrán dichas decisiones en el rendimiento académico de las y los alumnos?

Sería muy arriesgado tratar de estimar el daño que podría ocasionar la escuela en casa durante tiempos más prolongados, esto solo podría determinarse una vez que se hagan las evaluaciones diagnosticas de manera presencial. Pero, el daño que sí puede visualizarse es el rezago educativo basándonos en el número de estudiantes que han salido del sistema educativo desde que comenzó la pandemia y la posible ampliación de la brecha educativa. Por lo tanto, llevar a las y los estudiantes a las aulas podría ser la respuesta para contener estos efectos negativos que ha traído la pandemia en nuestro país.

Sin embargo ¿en manos de quién está esta decisión? en las familias. Con base en el artículo 330, fracción II del Código Civil del Estado de Aguascalientes, las madres, padres y tutores tienen la obligación de asegurar la educación de los estudiantes menores de edad que estén bajo su patria potestad y, al mismo tiempo, tienen la tarea de tomar las decisiones que más le favorezcan a sus hijas, hijos o pupilos (ateniéndose siempre al principio del interés superior de la infancia). La responsabilidad del futuro de educativo de cada niña y niño está en las manos de sus progenitores o tutores, hoy más que nunca es su deber estar informados sobre el tema y tomar la mejor decisión posible. Una decisión que asegure su derecho a la educación.

Regresando a la cuestión principal ¿qué veremos regresando a clases? Lo que desafortunadamente veremos es a un gobierno federal que ha impulsado el abandono a las y los estudiantes más desfavorecidos del país. Veremos una incertidumbre por una crisis económica que se avecina y esto afectará la estabilidad económica de las familias. Veremos a muchas personas confundidas sobre cuál va a ser la decisión correcta y esta es, y siempre ha sido, apostar por la educación. Yo quisiera ver un regreso a clases que no solo cumpla con las medidas de sanitización adecuadas, sino con una responsabilidad parental detrás y una empatía por parte de las autoridades educativas con base en el contexto actual.

Poco a poco veremos cómo el rumbo que está tomando nuestro país va a afectarnos a todas y a todos. Debemos exhortar a las autoridades locales a implementar apoyos a las familias más vulnerables y que este sea sostenido, independientemente de que las temporadas electorales estén a la vuelta de la esquina. Hablemos por quienes no tienen voz, defendamos a quienes deben sufrir aún más la imprudencia de una mala gestión educativa. Defendamos la educación de nuestro país.