El señor López Obrador pide a los mexicanos vencer el miedo a salir, pero en Aguascalientes sigue al alza los contagios y las muertes por el coronavirus, al mismo tiempo Gerardo Beltrán, secretario del Ayuntamiento de la capital, amenaza con echarle encima a los policías a todo aquel que sorprendan sin cubrebocas.

En efecto, el Presidente de la República manifestó el jueves pasado que hay que “buscar el equilibrio, ser muy responsables con la atención de la pandemia, no decir, ya no hay peligro, ya no hay riesgo y exponernos. No, vamos a seguir pendientes, cuidándonos”.

El propósito que cada quien sea consciente de sus actos, agregó, “es con la idea que más que prohibiciones es ir dejando la responsabilidad a la gente, que nos cuidamos entre nosotros, un gran compromiso para salir cuidándonos”.

Sostuvo que su gobierno ha evitado medidas de prohibición, “que no sea la autoridad sino que cada uno de nosotros podamos actuar con libertad, por encima de todo está la libertad”.

Contrario a esa postura, el secretario del Ayuntamiento dijo que de ser necesario se hará efectivo el Decreto que emitió el gobierno del Estado el 24 de abril, para que todo el que no porte el cubrebocas sea detenido hasta por 36 horas.

El acuerdo firmado por el secretario de Salud del Estado, Miguel Ángel Piza Jiménez, señala que las sanciones podrán ser amonestación con apercibimiento, multa, clausura temporal o definitiva, parcial o total, y un arresto hasta de 36 horas.

Lo anterior permite a las autoridades sanitarias utilizar los medios legales que sean necesarios y con aplicación en los 11 municipios, pero no indica que cada ayuntamiento puede utilizar el Decreto por si mismo sino que debe de ser por indicaciones del ISSEA.

De cualquier manera se asoma la dureza municipal, que no conforme con realizar las anticonstitucionales razzias en las colonias populares, que por cierto deja buenos beneficios económicos, ahora pretende hacerlo con los ciudadanos que no lleven cubierta la boca y nariz, lo cual no ha cumplido López Obrador desde el inicio de la epidemia, por lo que si el mandatario nacional elude hacerlo y no hay castigo alguno para él, entonces porqué tiene que aplicarse a los aguascalentenses.

Lo cierto es que aún con ese mal ejemplo nadie debe exponerse, porque en el caso estatal la situación está difícil. Aunque el famoso semáforo pasó de rojo a naranja, como señal de que había una mejoría, en la práctica no es así.

Han pasado tres meses desde que se manifestara el primer caso del virus y a la fecha suman más de 2 mil personas contagiadas, de las cuales 92 han perdido la vida, por lo que la lógica indica que cada uno de los habitantes está obligado a evitar ser uno más de esa cifra y la única vía de lograrlo es utilizar el cubrebocas y el gel antibacterial, además de lavarse las manos cuantas veces sea necesario y salir a la calle únicamente lo indispensable.

 

CUIDADO

La balacera que tuvo lugar en pleno centro de la ciudad y la persecución de los responsables a lo largo de varios kilómetros dentro de la mancha urbana es una demostración que la delincuencia de alto nivel se va arraigando en Aguascalientes.

Por largo tiempo se ha dicho que el estado está blindado, que aquí no entra el crimen organizado, pero en los hechos la venta de estupefacientes crece como la espuma y no cesan los ajustes de cuentas, que incluso se dan hasta dentro del hogar del señalado para morir.

Armas de todos calibres son utilizadas por los sicarios y éstas, necesariamente, tuvieron que haberse introducido por algunas de las “puertas de acceso” sin que el personal asignado se diera cuenta, o tal vez llegaron por alguna de las tantas brechas que hay y las que, presuntamente, están sumamente vigiladas.

La situación que se vivió a la 1.25 de la madrugada del lunes pasado tuvo como escenario, en primer término, la avenida Adolfo López Mateos y calle José F. Elizondo, en donde un vehículo particular se pasó la luz roja y estuvo a punto de chocar con una patrulla de la policía preventiva, por lo que fueron tras el y en esquina de Libertad y Allende lo alcanzaron. Al acercarse el oficial al automóvil fue recibido a balazos y uno de ellos le dio un “rozón” en la cabeza, señal que le tiraron a matar. De inmediato emprendieron la huida hacia el oriente y fue hasta el cruce de la avenida Gabriela Mistral, a la altura del Infonavit Las Viñas, en donde les dieron alcance, ya que para entonces varias patrullas iban en su persecución. Entonces se suscitó otra balacera y nuevamente huyeron; a la altura de la calle Valle de los Reyes, del fraccionamiento Santa Anita, el conductor perdió el control y chocó con un poste del alumbrado público, lo que no fue obstáculo para que los tres ocupantes bajaran corriendo y disparando a los uniformados, que por su parte repelieron la agresión y finalmente lograron herir a uno de ellos y apresar a los otros dos.

Esta narración es apenas una pincelada de lo que puede suceder si no se actúa con rapidez. Hay que recordar que así empezaron los graves problemas de seguridad en Nuevo Laredo y Culiacán, lo mismo que en varias ciudades de Guanajuato, donde cada vez son más los multihomicidios.

La delincuencia organizada cada vez tiene mayor presencia y lo que ahora ocurrió durante la madrugada podría vivirse en pleno día con graves consecuencias.

Es un problema que ha estado vigente en varias ciudades del país, con balaceras y persecuciones a cualquier hora del día o de la noche, por lo que sin que exista toque de queda los residentes se guardan en sus hogares desde temprana hora, algo que los habitantes de Aguascalientes no están acostumbrados y que ojalá no llegue a suceder, pero para ello se requiere que la policía deje de acosar a los niveles bajos del mundo de la droga y vaya al núcleo, a la raíz de todo.

SIN COMPROBACIÓN

Cada año se siembran miles de arbolitos como parte de las desgastadas campañas de forestación y reforestación. Se invita a hombres, mujeres y niños para que sean parte de esta labor y a cada uno se le entrega una especie para que la plante en el predio convenido. Se toman fotos y videos y los funcionarios dan entrevistas en las que hablan de la importancia que tienen los espacios arbolados como fuentes de oxígeno, sobre todo que debe haber conciencia que son indispensables para evitar que siga la erosión que en varios países avanza a pasos agigantados y el cambo climático amenaza acabar con la vida del planeta tierra. Por ello es de suma importancia ampliar el follaje, sin embargo no hay seguimiento a esta labor. Se desconoce cuántos arbolitos se han plantado aquí en los últimos diez años y de éstos el número que llegó a una edad madura, no obstante, cuando sí alcanzan su pleno desarrollo llega la tala porque estorban para construir pasos a desnivel, puentes, un centro comercial, un hotel, un centro deportivo, etc., por lo que aquello que tardó años en crecer es echado abajo, aunque eso sí, los responsables de las obras se apresuran en informar que por cada uno que hayan derribado se plantarán 10, 20, 50, sin que exista una autoridad que supervise si cumplieron con ese compromiso y de ser así qué cuidado se les da. Se ha reiterado que no existe capacidad para vigilar, proteger y conservar los pocos espacios arbolados que tiene la ciudad y el estado, por lo que entre la tala y los incendios, que nadie sabe cómo se produjeron se reduce dramáticamente la cubierta verde.