Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Por ser maestro, Daniel «N» fue el primero de su familia en recibir la vacuna contra el nuevo coronavirus en Matamoros, Tamaulipas, pero ahora, teme ser el último en llegar a las fiestas decembrinas con sus seres queridos en Estados Unidos.
El docente de 45 años fue vacunado en abril pasado. Recibió la dosis única de CanSino, pero esta marca no será aceptada por el Gobierno de Estados Unidos para cruzar por tierra a su territorio.
Recordó que en noviembre de 2020, él contrajo el virus, por lo que se sintió aliviado al saber que por su profesión él y sus colegas de Matamoros, así como los del resto del País, recibirían el biológico.
Sin embargo, ahora se dice confundido sobre los pasos a seguir para poder reunirse con sus familiares del otro lado de la frontera.
«Claro que sí me afectaría, y todavía no sabemos bien a bien, todavía no hay mucha información. Estas fechas (finales de año), los cruces de los puentes siempre están bien llenos y pensé que ese era el mayor problema tal vez, pero ahora no sé si me dejen pasar. No es justo, yo no decidí qué me iban a poner (tipo de vacuna) ¿Qué culpa tenemos nosotros de ser maestros?», expuso.
«Sí, vimos en las noticias, que sólo los de esquemas completos y no sé si con la prueba negativa te dejen pasar y allá te vacunas en cualquier lado. Voy atrasito de Dallas, no es mucha distancia, y no le veo el caso de irme separado de mi esposa y sus hermanos, si no me dejan cruzar por tierra. Ojalá cambien su manera de pensar», agregó.
Indicó que su familia recibió la vacuna Pfizer y sus dos dosis fueron aplicadas, por lo que no tendrán problema al cruzar por tierra.
Bajo estas medidas del Gobierno norteamericano, 13.2 millones de mexicanos podrían resultar afectados. De éstos, 9 millones recibió la vacuna CanSino que sólo requiere una dosis y que se aplicó fundamentalmente a maestros y personal administrativo de las escuelas.
También se aplicaron 8.4 millones de dosis de la vacuna Sputnik, que requiere dos dosis para completar el esquema y que en su mayoría se aplicó entre jóvenes de 18 a 30 años de zonas urbanas, como el Valle de México.