Qué cosas pasan en el sistema escolar del estado: cuando el jurídico del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) toma bajo su cargo la investigación de un trabajador del ramo que es acusado de maltrato a los alumnos, presentarse en la escuela reiteradamente en estado inconveniente, hacer tocamientos indebidos, incurrir en abuso sexual o defraudar recursos financieros de la institución, entre otras cosas, la primera medida que dicta el jurídico es separar de la escuela al trabajador en cuestión para posteriormente iniciar la investigación al respecto.
En relación con la separación del trabajador de la escuela, se pueden entender las razones, máxime si su presencia ya está generando serios problemas en el funcionamiento del plantel donde labora; también es un acierto realizar la investigación para poder deslindar responsabilidades. Lo que no se entiende del IEA, ¿por qué deja a los alumnos (del caso) sin clases durante cuatro, cinco o más de seis meses que dura la investigación, tratándose de un trabajador frente a grupo? Hay evidencias sobre el particular de docenas de grupos que se han quedado sin atención durante todo un ciclo escolar. En cambio, el acusado que está siendo investigado, con tan solo firmar en tres segundos al día en alguna oficina del IEA, tiene el derecho de que se le pague religiosamente cada quincena. Pero tal vez lo más grave del asunto está en que el jurídico del Instituto, después de tener pruebas sobre la culpabilidad del acusado, «dialoga» de manera conveniente con los representantes de la sección sindical en el estado y entre ambas partes llegan al sesudo acuerdo de que al trabajador solo se le cambie de centro de trabajo con el fin de que siga cobrando sus quincenas, aunque continúe haciendo estragos y perjuicios a los niños de la otra escuela. Lo importante es enviar el mensaje de quién manda en las decisiones del Instituto y lograr que los trabajadores de la educación, sobre todo los que tienen problemas, siempre sientan gratitud y lealtad al sindicato. Estos trabajadores, en comento, son la fortaleza del sindicato. ¿Al sindicato le importa la educación de los alumnos?
Pero las concesiones no están únicamente en el jurídico, están en toda la estructura del Instituto de Educación: en las direcciones, las subdirecciones, las jefaturas de departamento y todas las oficinas del IEA. ¿Por qué? Porque todos los «titulares» fueron impuestos por el sindicato. De tal manera que no hay asunto que no pase primero por el visto bueno del sindicato para que los «funcionarios» puedan operar o asignar plazas, ascensos, cambios, estímulos y todas las incidencias laborales que interesan al sindicato. Cuando hubo tiempos en que las autoridades del sector educativo se excedían en el mando, se extralimitaban en sus funciones, atropellaban los derechos fundamentales de los trabajadores, en pocas palabras, abusaban de su puesto, fue entonces que surgió el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para la defensa de los derechos laborales de los agremiados. Pero el sindicato no se creó para que se hiciera cargo de las direcciones, subdirecciones, jefaturas de departamento y de todas las oficinas que conforman la estructura organizativa y administrativa de la educación de un estado o del país. En cada entidad, por ley, el gobierno del estado es el responsable de nombrar a los funcionarios de todas las instancias que conforman la estructura para la prestación de los servicios educativos y su constante mejoramiento. En el caso de Aguascalientes, el sindicato local designó a los funcionarios de educación; pero, en cambio, no se hace cargo del mejoramiento educativo; le importan las plazas, los ascensos, los cambios y todas las incidencias laborales. ¿Y quién se hace responsable entonces de mejorar la educación de niños, adolescentes y jóvenes? Es pregunta.