A medida que lo más duro comienza a dejarse atrás, se empiezan a realizar algunos balances para intentar sacar conclusiones de estos meses anormales que hemos vivido. El Coronavirus ha cambiado muchos de nuestros hábitos a nivel social, sanitario y también económico, y puede que muchas de esas nuevas costumbres se mantengan en el tiempo, mientras que otras no. En el siguiente artículo intentaremos hacer un panorama breve de este nuevo escenario en el que nos encontramos, a pesar de ser conscientes de que la pandemia aún no ha concluido. 

A medida que el Covid-19 cede terreno en el mundo, de la mano tanto de los avances en los planes de vacunación y las diferentes medidas para frenar la propagación del virus, empieza a ser momento de intentar sacar algunas conclusiones en claro de esto que hemos estado atravesando sin saberlo. Después de todo, es indudable que esta pandemia no figuraba en los planes de nadie –lo que incluye tanto al sector estatal como al ámbito privado-, por lo que ha obligado a reinventarse a las industrias y a los ciudadanos. Repasemos algunas costumbres que se han modificado como consecuencia de este panorama.

Una de las primeras conclusiones que se pueden sacar de este contexto es que la inversión en el mundo financiero ha cambiado de forma exponencial. La relación de las personas con el dinero y con el mundo del trabajo no es la misma que en el siglo XX y hoy se priorizan formas alternativas de ganar dinero, sobre todo gracias a las nuevas tecnologías. En ese sentido, los cursos de trading están a la orden del día y cada vez son más los mexicanos y mexicanas que quieren operar en los diferentes mercados.

En la misma dirección, el mundo financiero ha acelerado su digitalización como consecuencia de la pandemia, más que nada tras ver cómo algunas opciones 100% digitales han salido fortalecidas de este sismo económico que vino aparejado a la enfermedad. Las criptomonedas, por ejemplo, son el caso más resonante y han profundizado la conversión a un ritmo más acelerado de los índices económicos que marcan la agenda. Otras alternativas que también se han visto potenciadas por este contexto son las operaciones binarias, el mercado forex y las inversiones en bolsas internacionales, como es el caso de la SP500. La posibilidad de operar en cualquier momento y lugar es lo que atrae a los inversores, en especial a los más jóvenes.

Otra industria que ha sufrido grandes cambios es la turística. Si bien en este momento se encuentra el fenómeno del turismo de vacunas, en el que miles de personas viajan a determinados países con el fin de vacunarse contra el Covid-19, ese boom puede tener fecha de caducidad. Lo que sí ha llegado para quedarse es el turismo sin contacto en los hoteles y la utilización de medios digitales de pago en todo momento para financiar el viaje, como es el caso de las anteriormente nombradas criptomonedas, en particular Bitcoin.

Por último, otra de las costumbres que hemos incorporado en la pandemia y que seguro se quedará entre nosotros en el futuro es la modalidad de trabajo homeoffice. Muchas empresas han dejado atrás ciertos prejuicios en torno a este tipo de empleo a distancia, al mismo tiempo que han visto cómo se ahorran valores de alquileres de oficina y los mantenimientos de dichos espacios. El homeoffice, en ese sentido, también viene a poner en escena a un mundo cada vez más digitalizado y veloz. ¿Podremos escaparle a las pantallas en el futuro?