Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

“¡Qué susto el de la pobre Pulgarcita, cuando el abejorro se la llevó volando hacia el árbol! …Poco después llegaron los demás compañeros que habitaban en el árbol; todos querían ver a Pulgarcita. La estuvieron contemplando, y las damitas abejorras exclamaron, arrugando las antenas: __ ¡Sólo tiene dos piernas; qué miseria! __ ¡No tiene antenas! __observó otra. __ ¡Qué talla más delgada, parece un hombre! ¡Uf, qué fea!__ decían todas las abejorras. El abejorro que la había raptado acabó por creer lo que decían las abejorras, que Pulgarcita era fea. La bajó del árbol, y la depositó en una margarita. Lo que decían las abejorras era mentira, la verdad es que no se ha visto cosa más bonita, exquisita y límpida, como Pulgarcita. Ésta, pues, todo el verano se la pasó completamente sola en el inmenso bosque. Se trenzó una cama con tallos de hierbas, que suspendió de una hoja de acedera, para resguardarse de la lluvia; para comer recogía néctar de las flores y bebía del rocío que todas las mañanas se depositaba en las hojas. Así transcurrieron el verano y el otoño; pero luego vino el invierno y el frío. Los pájaros que tan armoniosamente habían cantado, se marcharon; los árboles y las flores se secaron; la hoja de acedera que le había servido de cobijo se arrugó y sólo quedó en tallo amarillo y marchito. Pulgarcita pasaba un frío terrible, tenía todos los vestidos rotos; estaba condenada a helarse, frágil y pequeña como era. Comenzó a nevar, y cada copo de nieve que le caía encima era como si a nosotros nos echaran toda una palada, pues nosotros somos grandes, y ella apenas medía una pulgada. Se envolvió en una hoja seca, pero no conseguía entrar en calor; titiritaba de frío. . .” ¿Se salvará Pulgarcita del terrible frío?

(continuará)

Algunas sugerencias

Padres de familia: en estos días en que sus hijos están estudiando en casa, entre otras cosas, los maestros han indicado a los alumnos que de un tema leído “detecten las ideas principales” y que las escriban en su libreta, como evidencia de lo aprendido. Una de las formas más efectivas para detectar las ideas principales es utilizando las siguientes preguntas: ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cuánto?, ¿qué?, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿cuál? (No necesariamente tienen que ser en este orden ni tienen que emplearse todas) Si el título de la lectura fuera, por ejemplo, “Aportes de Luis Pasteur”; antes o después de la lectura, se pueden formular, entre otras, preguntas como: ¿De quién trata la lectura? (R: De Louis Pasteur); ¿Cuándo nació Pasteur? (R: El 27 de diciembre de 1822); ¿Dónde nació? (R. En Francia); ¿En qué campos científicos destacó Louis Pasteur? (R: En química, física, matemáticas, bacteriología y medicina); ¿Cuál fue su principal descubrimiento? (R: La pasteurización); ¿Cómo se procesa la pasteurización? (R: Ejemplo, se hierve la leche hasta 80°, y al dejarla enfriar rápidamente se logran eliminar los microorganismos y bacterias de la sustancia sin alterar sus cualidades. Se pueden citar otros ejemplos contenidos en el texto u otra fuente; ¿Cuáles otras aportaciones hizo Pasteur? (R: Inventó vacunas para curar y evitar la enfermedad del gusano de sea; del ganado vacuno; y para la rabia humana; entre otras); ¿Para qué sirve, en nuestros días, la pasteurización? (R: Para evitar los efectos dañinos de los microbios en los alimentos (líquidos) que consumimos) Las respuestas se obtienen leyendo el texto u otras fuentes. Con estas mismas respuestas se puede redactar un texto, en el cual los alumnos tienen la opción de agregar sus propias palabras para darle coherencia al escrito. Pueden empezar escribiendo: Louis Pasteur fue un destacado químico, físico, matemático, bacteriólogo y médico; quien nació. . . Las preguntas se pueden adecuar en todas las asignaturas para detectar las ideas principales.