Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En la parte anterior, se narró que a Pulgarcita se la robó un viejo sapo y gordote para casarla con su hijo, que era muy feo. Cuando ella despertó en el cenagal, se puso a llorar amargamente. “Mientras tanto, el viejo sapo, en el fondo del pantano, arreglaba la cámara nupcial con juncos y flores amarillas; había que adornarla muy bien para la nuera. Cuando hubo terminado nadó con su feo hijo hacia la hoja en que se hallaba Pulgarcita, a quien le dijo: -Aquí te presento a mi hijo; será tu marido, y vivirán muy felices en el cenagal – ¡Croak, croak, brekkerekekex!-, fue todo lo que supo añadir el hijo. Cogieron la graciosa camita y echaron a nadar con ella; Pulgarcita se quedó sola en la hoja, llorando, pues no podía avenirse a vivir con aquel repugnante sapo ni a aceptar por marido a su hijo, tan feo. Los pececillos que nadaban por allí habían visto al sapo y oído sus palabras, y asomaban las cabezas, llenos de curiosidad por conocer a la pequeña. Al verla tan hermosa, les dio lástima y les dolió que hubiese de vivir entre el lodo, en compañía del horrible sapo. ¡Había que impedirlo a toda costa! Se reunieron todos en el agua, alrededor del verde tallo que sostenía la hoja, lo cortaron con los dientes y la hoja salió flotando río abajo, llevándose a Pulgarcita fuera del alcance del sapo. En su barquilla, Pulgarcita pasó por muchos lugares, y los pajaritos, al verla desde sus zarzas, cantaban: ¡Qué niña más preciosa! Y lo hoja seguía su rumbo sin detenerse, y así salió Pulgarcita de las fronteras del país. Una bonita mariposa blanca, que andaba revoloteando por aquellos contornos, vino a pararse sobre la hoja, pues le había gustado Pulgarcita. Ésta se sentía ahora muy contenta, libre ya del sapo; además, ¡era tan bello el paisaje! El sol enviaba sus rayos al río, cuyas aguas refulgían como oro purísimo. La niña se desató del cinturón, ató un extremo en torno a la mariposa y el otro a la hoja; y así la barquilla avanzaba mucho más rápido. Más he aquí que pasó volando un gran abejorro, y, al verla, rodeó con sus garras su esbelto cuerpecito, y fue a depositar a Pulgarcita en un árbol. . .” ¿Podrá Pulgarcita escapar del abejorro?
(continuará)

Aprender en casa

Como era de esperarse por la contingencia, la Secretaría de Educación ha dispuesto que los alumnos de educación básica continúen aprendiendo desde sus casas. Dice el secretario que los programas de estudio se desarrollarán al 100 % en lo que resta del ciclo escolar. Ésta es una muy buena intención, y políticamente es lo que conviene declarar. Pero, ¿cuál es la realidad de cada familia, en relación con la tecnología electrónica, para llevar acabo los estudios? En Aguascalientes, ¿todas las familias contarán con las herramientas requeridas para el aprendizaje digital?, ¿todos los padres de familia tendrán tiempo, disposición y la habilidad para apoyar a sus hijos en los estudios propuestos?, y ¿todos los docentes contarán con lo necesario para el trabajo en línea? Habrá de todo, y cada quien hará hasta donde estén sus posibilidades; por lo que los resultados y avances serán de una gran diversidad; mismos que, en su oportunidad, deberán evaluarse adecuadamente para efectos de regularizaciones pertinentes por grupos, grados y niveles, una vez normalizadas las clases. En la inteligencia de que si es necesario, tendrían que adoptarse nuevas formas de organización escolar y ajustarse los contenidos programáticos durante el tiempo requerido, de manera que se puedan garantizar aprendizajes consistentes. Mientras tanto, habrá que confiar en los niños y adolescentes, en sus padres y en sus maestros; y que todos cuiden su salud.