La respuesta es sí. Cuando uno tiene en mente una idea de negocio generalmente está relacionada a que quiero o que puedo ofrecer para vender. En este caso vamos a plantear un escenario que en los últimos años comenzó a florecer gracias a aplicaciones, herramientas y a que muchas personas se animan a darse a conocer.

Vivimos en un mundo donde lo nuevo es oro, donde lo diferente reluce, dónde estamos completamente conectados a cada instante con millones de empresas que nos quieren ofrecer algo.

Parece que el teléfono nos escucha cuando decimos “Me tengo que comprar…” y si, nos escucha porque estamos en constante contacto con dispositivos que están configurados para facilitar a las empresas a que lleguen a nosotros y así impactarnos en el momento adecuado. Están esperando que digamos la palabra mágica para aparecer con su publicidad del producto que estamos buscando.

Ahora bien, esto sucede cuando hablamos de un negocio convencional en el que hay transacciones de por medio de un intercambio de dinero y producto/servicio. Pero ¿Si el negocio sos vos mismo? ¿Si descubrís algo en vos que te lleve a que te conozcan?

¿Cualquier persona puede ser influencer?

Tal como la palabra lo dice… tener influencia en algo o en alguien. ¿Todos somos habilidosos en algo que podamos compartir con otras personas, que pueden llegar a estar interesadas en vernos en un video o bien siguiéndonos en Instagram porque posteamos día a día cosas interesantes?

La respuesta está en intentarlo. Tenemos la fortuna de estar viviendo en una sociedad de consumo, donde cada uno puede aportar desde su lugar y desde su intelecto. No hace falta que lo tomemos como un negocio, quizás hasta puede ser un pasatiempo.

Con el correr del tiempo ese pasatiempo se puede convertir en negocio y así lograr las metas que te propongas.

Un influencer, tal como se conoce hoy el día el término, puede ser un artista, un cocinero, una persona loca por la limpieza y hasta alguien que simplemente se dedica a viajar y compartir sus experiencias con los demás. No necesitas un estudio, no necesitas tener las mejores cámaras para hacer un video, solo necesitas creatividad y demostrar al mundo lo que con tanto amor y dedicación haces.

Compartir momentos, recetas, conocimientos y hasta frases motivacionales pueden hacerte influencer.

Si sabes que eres bueno en algo ¿Porque no aprovechas y lo compartes con el resto? No solo pensándolo de manera lucrativa, sino como un aporte a la sociedad que puede generarte ingresos en algún momento, o que simplemente llene tu alma de felicidad al leer un comentario agradeciendo por tu dedicación y vocación en lo que haces.

No necesitas ser famoso para llegar a las personas, necesitas simplemente disfrutar de lo que haces y transmitirlo humildemente.

¿Cómo hago para que las personas me empiecen a conocer?

 Afortunadamente contamos con un montón de herramientas que nos ayudarán a insertarnos en el universo digital.

En principio debemos encontrar un lugar apropiado donde podamos realizar una filmación, esto es muy importante a la hora de pensar cómo comenzar ya que se necesitan ciertos puntos importantes:

  • Un espacio luminoso y acorde a lo que queremos transmitir.
  • Una cámara para filmar o bien un celular
  • Un editor de videos como por ejemplo KIzoa que te ayudará a: realizar una introducción y un final, cortar el video, colocarle música, textos, etc.
  • Un perfil en redes sociales donde puedas colocar tu contenido.
  • Un canal en YouTube ya que ayuda a hacer un recuento de las vistas que tuvo el video y también puedes promocionarlo si lo deseas.
  • Mantener actualizados tus perfiles con contenido nuevo a diario.

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