Samantha Alcocer Martínez 
Agencia Reforma

Monterrey, México.- “Si alguien necesita pruebas rápidas de Covid estoy vendiendo unas canadienses con 91 por ciento de efectividad”, se lee en uno de los innumerables mensajes que han inundado las redes sociales y los chats.

Y aunque los atractivos de estos tests parecen ser múltiples, como los resultados que aparecen en cuestión de minutos o el precio que no alcanza los miles de pesos, especialistas en infectología lanzaron una advertencia: el único examen en el que se debe confiar para diagnosticar Covid-19 es el de PCR.

Los tests rápidos no se recomiendan para la detección temprana del coronavirus porque sólo puedan arrojar resultados positivos reales cuando el paciente lleva al menos una semana con la infección o ésta incluso ya pasó, coinciden los infectólogos Javier Ramos y José Tirán.

“Si tú te quieres diagnosticar a través de (estos tests), lo único que te va a decir la prueba, si la hiciste en tiempo adecuado, es que tuviste (la enfermedad), no que tienes en este momento”, dijo a manera de resumen Amalia Becerra, subdirectora del Hospital Metropolitano, en una de las ruedas de prensa diarias.

También, los exámenes rápidos en sí pueden ser imprecisos, es decir, existe una buena probabilidad de que su resultado no sea confiable.

¿Cómo funcionan?
Para entender el porqué de su consejo, los especialistas señalan que es necesario saber cómo trabajan las pruebas rápidas. Éstas utilizan muestras de sangre, saliva o hisopado de fluidos nasales para, a través del uso de reacciones químicas que producen una coloración o tinción, detectar anticuerpos.

Los anticuerpos se producen en el organismo en contra de un agente infeccioso. Existen dos tipos de anticuerpos de interés en este contexto, que son los IgM y los IgG.

La diferencia entre este par de anticuerpos puede quedar clara con una metáfora. Ante el ataque del enemigo, que en este caso es el coronavirus, el cuerpo envía un primer escuadrón de soldados a conocer a su adversario y enfrentarlo.

Este grupo de militares son los anticuerpos IgM, que son detectables hasta una semana después de contraída la infección, cuando los síntomas de Covid-19, como la tos y la fiebre, ya comenzaron.

Los anticuerpos IgG son los defensores que tienen la información de cómo opera el contrincante, saben cómo combatirlo y hacen a la persona inmune a la enfermedad.

Los anticuerpos IgG, dice Tirán, son posteriores a los IgM y se presentan al menos 14 días después de iniciada la enfermedad, cuando el paciente de Covid-19 generalmente está entrando a la etapa de recuperación. Muchas de las pruebas rápidas disponibles en el mercado detectan únicamente los IgG.

“Entonces, no nos sirven para detectar el evento agudo, sino para saber si el paciente ya tuvo (el padecimiento)”, reitera Ramos. “Ésa es la diferencia que tienen con las (pruebas) de PCR, que son consideradas el estándar dorado, pues se dedican a detectar el gen del virus y sí nos sirven para diagnosticar”.

Las pruebas rápidas, añade Tirán, solamente son útiles en escenarios específicos, por ejemplo, cuando una empresa desea saber cuántos de sus trabajadores han estado expuestos al virus y determinar con base a esta información cuándo es seguro regresar a las oficinas.

Después de toda esta explicación, el mensaje más importante es: si en estos momentos presentas signos como tos o fiebre y quieres saber si estás enfermo de Covid-19, el test que necesitas practicarte es el de PCR, reiteran los expertos También es importante, indica Ramos, que cualquier prueba se realice con el consejo y la interpretación de un médico.

Poco confiables
El otro problema de las pruebas rápidas es que tienden a presentar problemas técnicos y faltas de regulación, apunta el infectólogo Ramos.

“Tomemos la experiencia de los países europeos: hace unos meses, una vez que la pandemia se trasladó de China a Europa, compañías chinas llegaron a ofrecer y comercializar sus pruebas rápidas.

“Los médicos de Italia y de España quisieron saber qué tan buenos eran (los tests) y se encontraron con que detectaban la enfermedad en sólo tres o cuatro personas de cada 10 que en realidad eran positivas para Covid-19, o sea, eran pésimas pruebas”.

Incluso, indica Ramos, autoridades europeas hallaron que algunas empresas ni siquiera estaban registradas con el gobierno asiático. Esta misma comercialización llegó a América Latina, donde el aumento en el número de casos ha estimulado la demanda.

Los que ofrecen estos kits señalan que su sensibilidad está por encima del 80 por ciento, agrega Tirán, pero este número proviene de estudios hechos en grupos pequeños. Una vez que las pruebas se aplican en una población expuesta, la capacidad de detección cae por abajo del 50 por ciento, como apunta Ramos.

¿Qué puedes hacer para evitar caer en engaños? La recomendación es verificar que las pruebas rápidas estén aprobadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, o Cofepris.

Pero aun así es necesario recordar que ni los expertos ni las autoridades sanitarias mexicanas aconsejan estos exámenes.