Laura Elena Rivera Manzanares
El Heraldo

Aunque las pruebas rápidas para detectar anticuerpos están en el mercado a un precio económico, comparado con la PCR, no es recomendable que los ciudadanos recurran a ella para confirmar o no ser portador del virus COVID-19, pues éstas permiten sólo la interpretación de cómo se encuentran los antitoxinas, comentó el director de Regulación Sanitaria del ISSEA, Octavio Jiménez Macías.
Recordó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), estuvo regulando todas las pruebas, sin embargo fue a partir de junio o julio que las liberó y poco a poco permitió que éstas fueran aplicadas, la situación es que esto también genera un riesgo, como que cualquier persona las pueda adquirir, pero obviamente también las apliquen sin control.
LO BUENO CUESTA. Por lo que respecta a la PCR es complicado que cualquiera la realice, toda vez que para ello se necesita tener el equipo, aparatos y personal especializado, por eso es costosa; pero el descontrol puede darse en las pruebas rápidas que ya proliferan y es donde la ciudadanía debe tener cuidado y no confiarse, pues “hemos detectado pruebas en establecimientos que no son de atención médica, como tiendas de abarrotes, misceláneas, boneterías y hasta en papelerías. En estos lugares hemos hecho lo conducente”.
NO CUALQUIERA. En el caso de las que ahora son promovidas a bajo costo en algunas farmacias y consultorios médicos, se ha insistido en que se recurra a quien pueda dar una mejor interpretación de cómo se encuentran los anticuerpos, “de preferencia que sea un profesionista en el área médica con conocimientos en la materia, pues el hecho de que se dé un resultado negativo a anticuerpos bajos, no quiere decir que tenga el virus presente o se encuentre enfermo, es donde se puede generar la confusión a quien quiere saber si tiene o no COVID”. Sucede, explicó, que se podría tener un resultado “de memoria”, es decir, que se pueda decir si tuvo o no el virus o si tuvo contacto reciente.

“Es importante que la lectura la haga una persona que las sepa interpretar para que no se dé un mal mensaje. Pero insistir que las pruebas rápidas no se recomiendan mucho porque todo depende de la interpretación que se le dé al resultado, lo que puede generar confusión…”
Octavio Jiménez Macías. Regulación Sanitaria del ISSEA.