sapiens_logoDavid Reynoso Rivera Río
Nuestra Suprema Corte de Justicia de la Nación se encuentra inmersa en un proceso de vital importancia, ya que actualmente carece de uno de sus 11 miembros, por lo que de acuerdo a la normatividad vigente, es facultad del Presidente enviar al Senado de la República una terna para que con base en ella se elija al próximo jurista que por 15 años será encargado de tener una de las más altas y complicadas responsabilidades dentro del sistema judicial mexicano. Derivado de dicha facultad, el Presidente hizo llegar al Senado los nombres de Eduardo Medina Mora Icaza, Horacio Armando Hernández Orozco y Felipe Alfredo Fuentes Barrera.
Mencionado lo anterior, me permitiré comentar y explicar un par de cuestiones acerca del procedimiento para la elección del nuevo ministro. El pasado martes comparecieron los tres aspirantes ante la Comisión de Justica, la cual dictó un acuerdo previo para establecer reglas claras y novedosas que abrieron la puerta para que actores de la sociedad civil o de la comunidad jurídica pudieran participar en el proceso mediante la presentación de opiniones sobre cualquier candidato, preguntas dirigidas a ellos, así como cualquier información que sea relevante para la designación.
Se les exigió a los candidatos presentar por escrito sus posiciones sobre aspectos relativamente generales como los retos de la justicia constitucional, el perfil que deberán tener sus próximos colaboradores y algunos documentos directamente relacionados con su actividad profesional, los candidatos pertenecientes a órganos jurisdiccionales –los magistrados Fuentes Barrera y Hernández Orozco– expusieron sentencias y votos particulares que demostraron su entendimiento de la Constitución y los derechos humanos, mientras que Medina Mora al no formar parte de ningún órgano jurisdiccional, comentó acerca de sus contribuciones profesionales con relación al ejercicio y distinción de la actividad jurídica.
Nuestra justicia en muchas ocasiones es lenta y enfrenta grandes retos aunados al rezago. Ciertamente, la cúpula del Poder Judicial debe dar el ejemplo y deberá limpiar de rezagos y corruptelas este ámbito, pero aún más importante es que realice de manera impecable su principal actividad, la impartición de justicia, lo cual deberá de realizar con estricto respeto a los derechos humanos y a las garantías individuales de los ciudadanos, recordando siempre que la justicia es fundamental para la democracia y el fortalecimiento del Estado de Derecho.
En cuestión de horas, el Senado emitirá su fallo y esperemos que el aspirante designado al cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sea un luchador incansable de la justicia y por ende, un digno representante de los mexicanos en la resolución de grandes temas que impactan e impactarán en nuestra vida.

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