Alejandra Benítez
Agencia Reforma

CDMX.- Pumas logró lo impensable, trazó su planteamiento como si fuera un guion de película, salió con el corazón por delante, con el espíritu que caracteriza esa camiseta y logró una remontada épica para dejar al Cruz Azul fuera de la gran Final.
Los universitarios necesitaban 4 goles para avanzar a la antesala de la gloria y lo lograron, vencieron 4-0 a unos cementeros apocados, temerosos, que ya se sentían con el pase en la bolsa, y que ayer reafirmaron porqué el verbo «cruzazulear» ya forma parte de los diccionarios para definir a alguien que conoce todas las maneras posibles de perder.
Con el global 4-4, el pase le correspondió al equipo de Andrés Lillini, que hoy como nunca aquilató aquella victoria de la última jornada de la Fase Regular donde vencieron a los celestes, también viniendo de atrás, para quedarse en el segundo lugar de la competencia.
En el primer tiempo, el cuadro de casa le dio forma al triunfo, ahora sí no falló la contundencia y su dupla goleadora apareció en el momento que más la necesitaba; dos goles de Juan Ignacio Dinenno y uno más de Carlos González, mandaron el encuentro al descanso de medio tiempo con una ventaja que presagiaba el complemento.
Cruz Azul siempre estuvo más cerca de la eliminación que de poder anotar un gol que lo pusiera en la Final.
Jonathan Rodríguez no fue el mismo que en la ida, el talento de Orbelín Pineda o Roberto Alvarado se desvaneció, nunca atinaron a definir qué era mejor, si defender la ventaja o ir en busca de un gol.
Los ajustes de Lillini llegaron en el momento correcto, nadie desentonó, al contrario, Jerónimo Rodríguez le dio fuerza a la lateral izquierda, Facundo Waller y Sebastián Saucedo refrescaron el ataque.
Fue cuestión de tiempo para que Pumas hiciera la hombrada y el cuarto gol llegó hacia el cierre, de la mano de Juan Pablo Vigón, quien terminó el partido con las huellas de la batalla, rengueando y con la cabeza vendada, pero con el espíritu que le faltó a una Máquina que nuevamente vivió una película de horror, una «cruzazuleada» más para su ya abundante lista de fracasos, al llegar hoy a 23 años sin título.

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