Durante la misa dominical en la Catedral Basílica, el obispo Juan Espinoza Jiménez presentó los resultados de la VII Asamblea Diocesana, en la que participaron 520 personas, incluyendo 200 sacerdotes y 55 religiosos. La asamblea se centró en analizar la realidad social y eclesial para formular un objetivo que guiará el trabajo pastoral en los próximos años.
El objetivo del V Plan Diocesano es revitalizar esta iglesia diocesana desde el encuentro con Cristo Redentor, encarnándolo en la vida mediante procesos de formación integral y permanente, para vivir en comunión su servicio y compromiso misionero con la familia y la sociedad. Este propósito busca fomentar una iglesia más unida, misionera y servidora, especialmente de los más necesitados, tanto en términos materiales como espirituales.
Durante su homilía, el prelado reflexionó sobre el papel del miedo en la vida de los creyentes. Destacó que el miedo puede impedir ver la realidad y agrandar los problemas, mientras que la fe y la confianza en Dios son esenciales para enfrentarlos. Donde comienza el miedo, termina la fe, señaló.
El pastor de la diócesis instó a los fieles a reflexionar sobre sus propios miedos y a enfrentarlos con una actitud de fe y confianza en Dios. Enfatizó que erradicar el miedo no elimina los peligros, pero permite afrontarlos de manera diferente.
Propuso reflexionar sobre los miedos personales y comunitarios, mencionando temores como la enfermedad, la pérdida del empleo, la inseguridad, la decadencia de los sistemas de salud y educación y la amenaza a la libertad de expresión.
Finalmente, monseñor Juan Espinoza expresó que la Diócesis quiere que esta comunidad sea una iglesia servidora y que la Virgen de la Asunción sea nuestro modelo coherente.