Por José Manuel Valdez Gutiérrez
#SoyTormenta
KM Life
Jmvaldezg7@gmail.com

La vida se va presentando de formas inesperadas, con matices impredecibles y de una u otra forma siempre termina por sorprendernos.
Y justo en esos momentos, cuando la vida te da una buena sacudida, es cuando se te da una poderosa lección, una lección que terminará por ponerte en una encrucijada, en un momento de decisión.
Gabriel de Jesús Espinosa Casarín, mejor conocido por propios y extraños como “El Oso” a muy temprana edad ,encontró en el Golf la forma ideal de realización en el deporte, y dedicando interminables horas de práctica y sacrificio se posicionó como una de las jóvenes promesas del estado y ante las mirada de cariño y admiración de su padre, el señor Mario de Jesús Espinosa Valenzuela se consolido como un golfista de respeto.
Participó en siete torneos profesionales, compitiendo yarda a yarda con los mejores representante a nivel nacional e internacional de ese momento, por lo que llego a entablar amistad con grandes figuras del medio como lo es Lorena Ochoa considerada la mejor golfista mexicana de todos los tiempos y con quien en la actualidad aún mantiene comunicación.
Pero la vida puso frente él una decisión trascendental, y aún con un duelo a cuestas, enfoco toda su enorme capacidad en el ámbito laboral, convirtiéndolo hoy por hoy uno de los más afamados financieros de la localidad incluso con alcances fuera de Aguascalientes.
De la mano de su esposa Elisa Name Casillas, de sus hijos Gerónimo, Juan Pedro y su pequeña Elisa encuentra los tiempos adecuados para seguir en contacto con el deporte que más le apasiona y que hoy es un vinculo laboral y de actividad para él.
Con más de doscientos torneos amateur forjando sus palos de golf hoy el buen Oso, al ver las enormes cualidades de su pequeño hijo Gerónimo definitivamente tiene otra mirada, una mirada de amor e ilusión que muchos en el club aún recuerdan en los ojos de su padre Don Mario.
El Oso Espinosa Casarín, un ejemplo de vida.