Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

(Nota: Estas películas se exhiben en cartelera comercial y se incluyen en este espacio por su naturaleza analítica y observadora del fenómeno cinematográfico, pero es responsabilidad del espectador si decide asistir a una sala cinematográfica ante la contingencia sanitaria que impera).

“ESPIRAL: EL JUEGO DEL MIEDO CONTINÚA” (“SPIRAL: FROM THE BOOK OF SAW”)

En este vano intento por resucitar una franquicia cuyo set de reglas fijaba el escaparate de aparatosas torturas acomodadas a un supuesto aleccionamiento moral, tenemos ahora al comediante Chris Rock como un detective policial que pretende atrapar a una mente maestra homicida que castiga a agentes de la ley corruptos mediante trampas mortales en la tradición de Rompecabezas, aquel asesino serial con máscara de cerdo interpretado en las películas anteriores por Tobin Bell. La tónica ahora se somete al thriller procesal muy en la vena de “Se7en” de David Fincher, con los esperados toques gore pero más focalizado al drama personal de Rock tanto en el seguimiento de los estridentes asesinatos cometidos por su elusivo enemigo como con la difícil relación que tiene con su padre, un policía veterano  interpretado por Samuel L. Jackson y cuyo pasado en la Fuerza oculta la clave para el modus operandi del maniaco. Darryl Lynn Bousman regresa a la serie que le diera fama dirigiendo en automático, sin algún interés por renovar o reestructurar seriamente la franquicia o brindarle algún aporte. Todo se reduce a la estructura encadenada de siempre: una escena donde Rock investiga el cadáver, le sigue otra donde se pelea con sus compañeros de azul, después aquella donde alguien es atrapado para posteriormente ser despedazado(a) y luego Rock investiga el cadáver y así sucesivamente, sin proteína narrativa o psicología sustanciosa. Por lo menos Rock se limita a dos o tres chistes malos en la cinta demarcando su interpretación a mohines e imitar los gestos de seriedad de Denzel Washington, flaca contribución a una película que cree contar algo importante sobre la corrupción judicial sin que sobrepase la anécdota moralista con tintes de revancha. Eso significa que la tortura también es para uno, pero que a diferencia de las víctimas en esta aflojerada cinta, a nosotros nos dura hora y media.

“AQUELLOS QUE DESEAN MI MUERTE” (“THOSE WHO WISH ME DEAD”)

A diez años de su último intento por consagrarse como heroína de acción con la patosa “Agente Salt”, Angelina Jolie no cede y regresa al cine de aventuras (ahora con tintes dramáticos y de suspenso) con “Aquellos Que Desean Mi Muerte”, interpretando a una bombero forestal de nombre Hannah que carga con los demonios personales de rigor (en este caso, tres adolescentes que fallecieron en un incendio agreste a los que tuvo oportunidad de rescatar pero por temor a las intensas llamas no lo hizo) que serán exorcizados al ayudar a un niño (Finn Little) que es testigo de la muerte de su padre (Jake Weber), un contador que descubre algo sobre un poderoso empresario que nadie debía saber (jamás se nos revela algo al respecto para que funja tan solo como un “McGuffin” hitchcockiano), a manos de dos matones que ahora ponen la mira en el chico. El talentoso director Tyler Sheridan (“Sin Nada Qué Perder”, “Muerte Misteriosa”) aquí lo posee una singular pereza presentando una historia desfajada y poco creíble donde todos los personajes saben qué hacer y decir en el momento justo, incluyendo el sheriff del lugar (Jon Bernthal), otrora pareja sentimental de Hannah, y su esposa embarazada Allison (Medina Senghore), quien se lleva la peor parte cuando los maleantes le propinan una golpiza sin importar su estado de gravidez. Estas gratuidades sólo sirven para impactar al espectador sin que en realidad contribuyan algo a la ya de por sí debilitada trama, así como la presencia de un avasallante incendio (en la trillada lógica hollywoodense, si la protagonista es bombero por fuerza debe haber fuego) que dificultará la huida de Hannah y el muchacho. Esta sobada trama pertenece a una película de los 90’s cuando una mujer fuerte y resoluta era algo novedoso en cine, pero que ahora queda mal parada ante heroínas modernas mucho más interesantes y mejor trabajadas.

“EL EXORCISMO DE CARMEN FARÍAS”

Con la misma premisa que aquel clásico camp del fantástico nacional “Vacaciones de Terror” (una casa en medio del campo que esconde un terrible secreto sobrenatural, con muñeca tenebrosa incluida), el director Rodrigo Fiallega confecciona en “El Exorcismo de Carmen Farías” una cinta que muestra mucho entusiasmo por el género, pero muy poca propuesta al respecto. Su erosionada trama se centra en una reportera llamada Carmen (Camila Sodi) que ha heredado una casa vieja, casa de campo al morir su madre y que era propiedad de su abuela, lugar donde vivió buena parte de su infancia. Al arribar con su pareja Julián (Juan Pablo Castañeda), comienza una gradual conexión con los fantasmas del pasado que la conducen al descubrimiento de unos videocasetes que registran el exorcismo al que ella fue sujeta hace muchos años pero del que ella no tiene recuerdos al respecto. Como toda reportera inicia indagaciones, solo para descubrir de parte del sacerdote que practicó el ritual que ella probablemente aún resguarde al demonio en su alma.

La película está configurada según los cánones del cine de exorcismos, siguiendo rigurosamente sus lineamientos sin desarrollar alguna sorpresa o matiz novedoso, por lo que el argumento termina por exasperar al telegrafiar todos sus movimientos, como si debiéramos contentarnos con el hecho de que éste refrito nos debe funcionar tan solo por tener identidad patria, aunque la labor de Fiallega es sólida, manejando la cámara con precisión y estableciendo un ritmo adecuado aunque convencional ¿El pecado más grande de este filme? No generar siquiera un susto adecuado o producir el miedo psicológico al que aspira por su proceder estándar e incluso moroso. Mejor revisitar la mencionada cinta de Pedro Fernández dirigida por René Cardona III (q.e.p.d.), ahí por lo menos la comedia involuntaria hace el proceso más agradable.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com