Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

“MUJERCITAS” (“LITTLE WOMEN”)
Pareciera que poco o nada pudiera extraérsele al clásico texto de Louisa May Alcott después de más o menos 20 adaptaciones tanto en pantalla grande como televisión, que pudiera considerarse novedoso, pero esta versión dirigida por la también actriz Greta Gerwig (“Lady Bird”) se atreve a desbaratar la cronología del libro con el fin de realzar los momentos dramáticos más notables a la vez que juega con la estructura a modo de viñetas bucólicas y costumbristas que Alcott empleó en su obra a modo de adecuación perceptual para los nuevos espectadores, logrando un añadido narrativo que favorece a la película sin que se aleje o achique los aspectos más básicos de su historia. De hecho, esta versión es respetuosa y clara en el seguimiento discursivo del escrito original, según las intenciones de su autora, pero Gerwig logra insuflar cierta modernidad tanto en el trazo de sus protagonistas como en la identidad narrativa de la cinta al calzarle un cariz metalingüístico relacionado al quehacer creativo que solo amarra hasta la última secuencia. En cuanto a la trama, ésta permanece intacta, teniendo como protagonistas a las cuatro hermanas March cuyos “ires y venires” consolidan la estructura formal del relato. Tenemos a Jo (Soirse Ronan), la mayor, con aire independiente, iconoclasta y creador que sueña con el momento de publicar una novela en la que trabaja; Amy (Florence Pugh), su antítesis, pues es rebelde y altiva, mientras que Meg (Emma Watson) disfruta la vida hogareña llevando una existencia complaciente y cuidando de Beth (Eliza Scanlon), la más joven, tímida y frágil del cuarteto. Su vida gira alrededor de la dinámica que entablan entre ellas y su madre, Marmeen (Laura Dern). Las intrusiones las produce ocasionalmente su rica tía Josephine (Meryl Streep) y el joven y apuesto vecino de noble cuna apodado “Laurie” (Timothée Chalamet), quien a su vez pretende tanto a Jo como a Amy, provocando cierta discordia entre ellas. El marco de esta historia es una bella fotografía bucólica que construye sus atmósferas cuidadosamente, atendiendo a las descripciones de la novela a la vez que crea una plástica ágil y atractiva visualmente. “Mujercitas” juega con los tiempos y con el rol social de la fémina en una época (mediados del S. XIX) donde no se le consideraba, adecuando este discurso a la era del #MeToo sin caer en la sangronada panfletaria o “feminazi”, quedando en una correctísima adaptación muy bien interpretada (particularmente Ronan, Pugh y Dern, robando escena cada que pueden) y espero del agrado a las modernas mujercitas que prefieren leer las micropantallas de su celular a un libro que habla sobre ellas y a ellas de forma muy honesta.

“BOMBSHELL – EL ESCÁNDALO”
Justo en el momento histórico cuando la mujer aún lucha por validar su presencia en la cultura mediática, llega esta película para mostrar mediante un guion muy bien matizado y trabajado que el hombre con poder puede ser un monstruo manipulador sin demonizar al género masculino. Es una cuerda floja argumental en la que fácilmente se puede caer al abismo de la gratuidad narrativa mediante chantajes y manoseos de consciencia -sobre todo por tratarse de una historia real- pero que gracias al libretista Charles Randolph (“La Gran Apuesta”) refleja un drama analítico concreto y somero pero no trivial, sobre el abuso de poder en las corporaciones informativas, en este caso Fox News, cuyo CEO Roger Aisles fuera despedido debido a demandas de acoso sexual hace pocos años. La trama se centra en tres mujeres cuyo eje de narración es Megyn Kelly (Charlize Theron), periodista investigadora de talante con carrera en declive al chocar con la ideología de dicho canal de apoyar al Partido Republicano y la candidatura a la presidencia de Donald Trump, aun cuando el magnate ataca pública y sarnosamente a Kelly después de increparle durante el debate de su partido los comentarios sexistas por todos conocidos del ahora líder norteamericano. Por su parte, Gretchen Carlson (Nicole Kidman) es una exitosa comentarista de la Fox que decide demandar a su jefe Aisles (un irreconocible pero estupendo John Lithgow) de acoso sexual una vez que la humilla y degrada de rango en la estación. Más que una acción revanchista, se trata de la gota que derrama el vaso, pero su voz no encuentra seguimiento hasta que localiza a Kayla Pospisil (Margot Robbie), una joven de antecedentes conservadores pero con la ambición de crecer en la empresa a pesar de un vedado lesbianismo que tan solo una compañera de trabajo (Kate McKinnon) conoce y que sufre los efectos de la lascivia de Aisles a puerta cerrada. Los caminos de ellas se cruzarán para converger en un esfuerzo por derrocar al tirano.
La cinta apela a la capacidad de concentración del espectador ante todas las líneas narrativas que se abren y despliegan con fluidez mostrando varias situaciones, personajes y eventos que el director Jay Roach (“La Familia de mi Novia”) amarra convincente y resueltamente para que el filme no se perciba como una producción televisiva amarillista que incluso entretiene e intriga. Un buen aporte junto con “Mujercitas” para explorar esta semana en los cines la figura femenina sin los clichés habituales.

“DOLITTLE”
Y hablando de nuevas revisiones literarias, ésta a diferencia de “Mujercitas” sí sale sobrando debido a un guion que no se esfuerza en lo más mínimo por generar ideas atractivas o una trama interesante.
El longevo personaje del Dr. Dolittle, galeno capaz de hablar con cualquier animal y creado por el escritor inglés Hugh Lofting hace casi cien años, ha tenido no muchas adaptaciones fílmicas, pero éstas han resonado de alguna manera (incluyendo la patética pero muy exitosa versión estelarizada por Eddie Murphy) gracias al atractivo inherente del protagonista y de su intrigante habilidad faunalingüística. Pero esta puesta al día con Robert Downey Jr. y un presupuesto multimillonario cae en la rutina más tediosa amén de cefaleas para el espectador por una puesta en escena estruendosa y un abuso casi criminal de los efectos digitales, los cuales buscan maquillar la pobreza narrativa de una historia que se limita a mostrar al Dr. Dolittle como una suerte de Jack Sparrow por aquello del desaliñe y el torpe hablar que busca una flor mística capaz de curar a una reina moribunda. Por supuesto, se hace acompañar de todo un zoológico parlante (cuyas voces de celebridades sólo la apreciaremos cuando arribe en DVD) y un joven aprendiz (Harry Collett) en la aventura, donde deberá enfrentarse a varios peligros marítimos, a un rey iracundo (Antonio Banderas) que tiene la clave para hallar dicha flor y el médico personal de la reina (Michael Sheen) que busca vencer a Dolittle en su propio juego. Lo increíble es que la dirección y guion parten de la mente de Stephen Gaghan, a quien le debemos relatos complejos y ricos como “Syriana” y “Tráfico”. Las texturas dramáticas de aquellas producciones aquí no las encontramos, tan solo pan con lo mismo aderezados de los chistes a los que Downey Jr. ya nos tiene acostumbrados y a quien de todas formas no se le da mucho qué hacer, pues su personaje es soso y de psicología blanda que no tiene mayores matices que su superpoder y haber perdido a su esposa, una intrépida exploradora, en un naufragio y que seguramente Gaghan confundió como motivación dramática genuina. Después de ver esto, echamos en falta la versión de 1967 con Rex Harrison y Samantha Eggar, que aún sin ser tampoco una maravilla, al menos cumplía sus pretensiones con mayor honestidad e inteligencia. Este “Dolittle” modernizado solo podría gustarle a los animales.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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