Saúl Alejandro Flores

Mis estimados lectores, continuamos con las reflexiones al Programa Nacional Hídrico 2020-2024, para lo cual he transcrito algunos de los párrafos sobre los cuales realizaré los comentarios y reflexiones que considero oportunas y que deben revisarse con detenimiento y no quedar en simples buenas intenciones. Pasemos entonces con la transcripción para que el final les comparta las reflexiones.

“Para mejorar la capacidad de provisión de agua de las cuencas y acuíferos, el PNH se propone promover la conservación, la restauración y el ordenamiento de las cuencas, en particular de las partes altas de las mismas; garantizar el caudal ecológico en ríos y humedales; regular la extracción de materiales pétreos y la construcción de obras en bienes de propiedad nacional, así como incentivar la protección de las áreas de recarga subterránea y acciones para la recarga inducida”.

“Igualmente, el PNH contemplará acciones para reducir y controlar la contaminación y así evitar el deterioro de cuerpos de agua y sus impactos sobre la salud de la población. Se evaluará la calidad de los cuerpos de agua, a partir de lo cual se identificarán áreas de atención prioritarias, se vigilará el cumplimiento de los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas, se establecerán o adecuarán las condiciones particulares de descarga de los principales cuerpos de agua, se promoverá la reducción de la contaminación difusa asociada con agroquímicos y se reforzarán los mecanismos para controlar la contaminación derivada de actividades extractivas y del manejo y la disposición final de residuos sólidos”.

“El PNH enfocará esfuerzos para reglamentar las cuencas y así asegurar agua para la población y reducir la sobreexplotación. Se pretende reglamentar cuencas bajo decreto de reservas y acuíferos en suspensión de libre alumbramiento; actualizar o establecer decretos de veda, reservas y zonas reglamentadas para la protección y recuperación de agua; establecer vedas por contaminación que implique riesgos para la salud de la población, y establecer acciones de vigilancia y control en acuíferos y cuencas sobreexplotadas, o en áreas de atención prioritaria por sus condiciones de contaminación”.

“Las emergencias hidroecológicas merecen especial atención para proteger de sus efectos a los ecosistemas y a la salud de poblaciones humanas potencialmente expuestas. Se fortalecerá la coordinación entre dependencias y órdenes de gobierno durante los desastres hidroecológicos y se actualizarán los instrumentos para prevención y atención a contingencias de este tipo. Se buscará también vigilar el cumplimiento de las normativas de transporte terrestre o marítimo, así como la de disposición final de sustancias tóxicas a cuerpos de agua nacionales, y se aplicarán mecanismos para la resolución de conflictos derivados de dichas emergencias”.

El primer párrafo queda en buenas intenciones, dado que la posibilidad de contribuir a la restauración y ordenamiento de cuencas es primordial con la gradualidad programada e iniciar con la generación de energías alternativas, así como el no motivar las energías procedentes de materiales fósiles, las refinerías no pueden ser parte, apostarle a ello es seguir abonando a la contaminación e intromisión de materiales pétreos en lugares donde se considera hay alta disponibilidad de agua, pero su calidad y la eficiencia en la distribución es inversamente proporcional y alarmantemente deficiente. Para ello, es importante que las autoridades no insistan en el absurdo que el aire y sol se lo llevan los extranjeros, ni siquiera las ganancias, eso fue parte del discurso perredista de principios de siglo con el concepto groseramente manoseado de la soberanía que sólo ha provocado mayor dependencia y no seamos autosuficientes.

La contaminación seguirá vigente porque no existe la voluntad política de castigar, en Europa el que contamina no paga, simplemente se va a la cárcel y punto, ese mito del pago ha sido un esquema encubierto de autoridades y complicidades. Se demanda la implementación de políticas públicas, pero insisto no de buenas intenciones. Respecto a los decretos de veda y reserva, ya existen, lo que debe hacerse en vigilar su cumplimiento y no permitir que las complicidades violenten ese estado de derecho ya establecido, la aportación sería vigilar y supervisar el cumplimiento.

En cuanto a las emergencias es indispensable el irrestricto cumplimiento de la planeación y normatividad, así como su obligatoria sanción en caso de incumplimiento, sin flexibilidad alguna, la naturaleza tiene sus comportamientos, pero las amenazas se incrementan como resultado de no respetar la planeación, este tema lo continuaré la próxima semana. Recuerden la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

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