Saúl Alejandro Flores

Amables lectores continuamos con la temática del Programa Nacional Hídrico con la intención de realizar el análisis y reflexiones en torno a otro “Programa más”, la teoría de la planeación nos habla de “actualizaciones”, eso no sucede en México, el exceso de “culto a la imagen” aporta fragilidad a la planeación, reinventado las ocurrencias de los líderes o caudillos políticos, y “comenzando de cero” aún cuando ya existe trabajo previo y en varias ocasiones con buenos resultados. Me permitiré transcribir sobre lo que concluiré ahora al final de esta colaboración. Pasemos entonces al Objetivo prioritario 2: Aprovechar eficientemente el agua para contribuir al desarrollo sostenible de los sectores productivos. “El establecimiento del Objetivo prioritario 2 se hace para la atención del problema público “uso ineficiente del agua que afecta a la población y a los sectores productivos”, el cual plantea la siguiente situación actual: a) Aumento significativo del grado de presión sobre el recurso, particularmente en las zonas centro y norte del país, donde el indicador alcanza un valor del 55%, el cual se estima que seguirá aumentando de continuar con las tendencias actuales; b) El 61% de los usos consuntivos se satisfacen con extracciones de fuentes superficiales, mientras que el 39% se extrae de fuentes subterráneas; c) El sector Agrícola concentra el 76% de los usos consuntivos, mientras que el abastecimiento público el 14%, y la industria autoabastecida el 5%; d) La región del Valle de México presenta un muy alto grado de presión (141%); e) Existen en el país 6.4 millones de hectáreas con infraestructura de riego; f) La productividad en zonas de riego es de 2 a 3 veces más alta que la de temporal; g) Las pérdidas de agua en el riego agrícola son del orden del 40%; h) Existen en el país 2.8 millones de hectáreas en 23 distritos de temporal tecnificado; e i) Se estima que al año 2050 la población se incrementará en 31 millones habitantes”.

“La búsqueda de la eficiencia en los usos del agua permitirá enfrentar las necesidades de las siguientes décadas y generar condiciones para la seguridad alimentaria del país. Es fundamental que la extracción del agua para los diferentes usos se realice con criterios de sostenibilidad en cuencas y acuíferos, y que los usuarios la empleen de manera eficiente en todos los sectores, en particular en la producción de alimentos, que es el uso principal”.

“En México contamos con los recursos hídricos suficientes para potenciar la producción agropecuaria de pequeña escala y disminuir la inequidad en el acceso al agua para fines productivos entre regiones, estados y tipos de productores. Para contribuir a la seguridad alimentaria del país a partir del uso eficiente del agua en la agricultura, el PNH se propone conservar, rehabilitar y modernizar la infraestructura hidroagrícola de los distritos y unidades de riego, así como de las áreas de temporal tecnificado, a fin de incrementar la productividad, reducir las pérdidas de agua y evitar la sobreexplotación de las fuentes de abastecimiento. Se incentivarán acciones de control y medición de la extracción, suministro y consumo del agua. Será necesario también identificar y aprovechar la infraestructura hidroagrícola subutilizada para incorporarla a la producción de alimentos y promover el intercambio de agua de primer uso por agua residual tratada en el sector agrícola, a fin de liberar volúmenes para otros usos sin afectar la producción de alimentos. A la par, se impulsará el uso de energías renovables y alternativas en la extracción de agua”.

Por mi parte será complicado resumir en pocas líneas; México continua extraviado en la estigmatización del uso agrícola, cuando lo que se demanda es eficiencia en el modelo productivo, producir más con menos, no más con el mismo consumo, el rubro de la seguridad alimentaria se convierte en una trampa que demanda precisión y sensatez, en el texto transcrito pueden constatar que dice: “En México contamos con los recursos hídricos suficientes para potenciar la producción agropecuaria de pequeña escala y disminuir la inequidad en el acceso al agua para fines productivos entre regiones, estados y tipos de productores“, esa apreciación genera malos entendidos, hasta cuándo vamos a aceptar que no tenemos recursos hídricos suficientes, nuestros recursos son limitados y demandan esfuerzos más allá de la eficiencia, el control demográfico, y el uso por energías y elementos sustentables, nuestro modelo es “depredador” tanto pobres como ricos son depredadores. Continuamos la próxima semana, recuerden amables lectores la importancia de diseñar acciones tendientes para que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

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