Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con el apartado del Programa Nacional Hídrico 2020-2024, continuamos con la reflexión en torno al “Objetivo prioritario 1: Garantizar progresivamente los derechos humanos al agua y al saneamiento, especialmente en la población más vulnerable”. En este sentido, les transcribiré los párrafos centrales que se consideran en este objetivo.

Para enfrentar problemas que son evitables con medidas de higiene, acceso al agua potable y a instalaciones mejoradas de saneamiento -y así abatir las consecuencias de los servicios de mala calidad sobre la salud de las personas, en especial de la población infantil- se fomentará la coordinación entre órdenes de gobierno para atender a centros educativos y de salud”.

“El PNH enfocará esfuerzos para el fortalecimiento institucional de los organismos operadores que prestan servicios de agua y saneamiento, verificando, en los casos que corresponda, el cumplimiento de las obligaciones contenidas en las concesiones y asignaciones de agua y permisos de descarga. Se propondrán lineamientos que permitan mejorar sus condiciones financieras, así como la profesionalización y la permanencia del personal. Se promoverá la representación de la sociedad en los órganos de gobierno de los organismos operadores”.

“Se identificarán los requerimientos de infraestructura para agua potable, drenaje y tratamiento de aguas residuales en los centros de población, de forma coordinada entre los gobiernos federal, estatales y municipales, autoridades agrarias e indígenas. El Estado mexicano, a través del PNH, apoyará la implementación de proyectos regionales estratégicos que incluyan la construcción y mejora de la infraestructura hidráulica, mediante la programación de concesiones y asignaciones de agua. Se revisarán y concluirán los proyectos de agua potable y saneamiento en curso, se impulsará la convergencia de programas presupuestarios entre los órdenes de gobierno y diversas fuentes de financiamiento para atender a la población más necesitada, y se promoverá la rehabilitación de plantas de tratamiento de aguas residuales sin operar en conjunto con los prestadores de los servicios, entre otras acciones”.

Pasaré a las reflexiones con relación a los párrafos transcritos, el instrumento de planeación o que debe ser de planeación, y soy enfático, “debe ser de planeación”, no puede incurrir en la perorata que se ha vuelto tradicional cada seis años, la planeación hídrica no debe ser solo el listado de “buenas intenciones” ni la enumeración de metas, objetivos, estrategias y acciones, indicadores, montos de inversión, cartera de proyectos, diagnóstico, mecanismos de seguimiento, evaluación, control, presupuestación, programación, o bien del planteamiento de políticas públicas en materia hídrica que sean pertinentes y certeras, sino un instrumento contundente, reconocerlo como una herramienta normativa, como he insistido frecuentemente en este espacio, el Plan Nacional Hídrico y sus versiones estatales no pueden ser enumeración de buenas intenciones, sino reconocer la vertiente constitucional de la Planeación en el Desarrollo que parte de la propia constitución en sus artículos 25 y 26, e íntimamente asociados con el 27 párrafo V, 115 fracción III y 4° a propósito del derecho humano al agua.

Pero suele omitirse la visualización práctica de que son instrumentos de cumplimiento obligatorio como lo establecen las leyes reglamentarias que para el efecto son las correspondientes a la planeación tanto federal y estatal, que de manera clara determinan que en el momento de su publicación, ya sea en el Diario Oficial de la Federación o Periódico Oficial del Estado según el ámbito de competencia que se trate, en ese momento se vuelven de cumplimento obligatorio para la administración pública, no podemos seguir dándole vueltas, necesitamos propuestas efectivas y concretas, porque de seguir con buenas intenciones seguiremos sin concretizar y permitiendo que los problemas avancen y se deterioren, para seguirlos enlistando en los próximos planes de desarrollo y respectivos planes hídricos, aquí concluyo mi comentario ¿Este programa está considerando la manera real de reducir el problema y convertir en obligatoria la política hídrica que requiere el país?, lamento decir que no. Sigue enlistando buenas intenciones, no realiza la articulación con actores e instituciones. Su redacción me recuerda a las promesas de los titulares del ejecutivo Echeverría y López Portillo, no a instrumentos técnicos que es lo que realmente se requiere. Continuaremos la siguiente semana, recuerden la importancia de emprender políticas que permitan que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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