Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con las reflexiones en torno al Programa Nacional Hídrico 2024, les he compartido lo que considera son los problemas públicos, estrategias y objetivos a modo enunciativo, ahora me permitiré transcribir algunos párrafos para comentar y reflexionar en torno a ellos, así que comencemos con el objetivo número 1 que nos hace referencia a: “Garantizar progresivamente los derechos humanos al agua y al saneamiento, especialmente en la población más vulnerable”. “El planteamiento de este primer objetivo prioritario del PNH se alinea a la atención del problema público “acceso a los servicios de agua potable y saneamiento insuficiente e inequitativo”, el cual define la siguiente situación actual:”

“A nivel nacional, solo el 58% de la población del país tiene agua diariamente en su domicilio y cuenta con saneamiento básico mejorado. • En el medio urbano se alcanza un valor de 64%, y en el medio rural de 39%. • Son 14 los estados con mayor rezago en el acceso a los servicios, en los que el porcentaje de población que cuenta con agua todos los días y saneamiento básico mejorado oscila entre 10 y 50%. • Solo se cobra el 40%, por lo que el agua no facturada o no contabilizada es recurso que se extrae de los cuerpos de agua del país, pero que se pierde en fugas o no se cobra debido a fallas en el padrón de usuarios o en el proceso de facturación. • Existen aproximadamente 2 200 prestadores de servicios, de los cuales cerca de 1 500 son centralizados, es decir, los municipios respectivos prestan el servicio directamente. • Existen graves problemas en el abastecimiento de agua a escuelas, centros de salud, entornos rurales y periferias urbanas”.

“Los derechos humanos al agua y al saneamiento han sido ampliamente reconocidos a nivel internacional y desde febrero de 2012 México forma parte de los países que incluyen dentro de su Constitución estos derechos. El acceso, la disposición y el saneamiento de agua para consumo personal y doméstico están incluidos bajo este derecho y se asocian con el logro de compromisos del país ante la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y con un enfoque integral basado en la protección a los derechos humanos en las diferentes dimensiones del desarrollo”. A este respecto en una postura firme manifiesto que esto de nada ha servido, porque como lo señala desde cuando está a nivel constitucional estipulado el derecho humano al agua, si se adolece de la Ley Reglamentaria y de su correspondiente Reglamento, aunado a que siendo realista no existe una definición del derecho humano al agua, así que tenemos un rezago de casi una década o desfase respecto a la reforma constitucional y el que debe ser instrumento legislativo, que por adolecerse, no tendremos avance por mucho que diga el Programa Nacional Hídrico, dada la alta discrecionalidad y desconocimiento del ejercicio de la clase gobernante, no se diga la caprichosa, inestable y confusa concepción que del servicio público y administración pública prevalece en el ejecutivo federal y la comparsa enquistada en el poder legislativo federal. Recapitulando, urge definir y legislar, pero sin zalamerías ni frivolidades, sino realidades confrontadas con lo fáctico, no con las buenas intenciones.

Más adelante el propio Programa menciona: “Garantizar el acceso universal al agua y al saneamiento tendrá repercusiones en la calidad de vida de mexicanas y mexicanos, pero mayormente en las condiciones de bienestar y salud de las personas que habitan en regiones rurales marginadas, en comunidades indígenas, en periferias urbanas y de la población en situación de pobreza. Este objetivo prioritario abordará un asunto de justicia ambiental, a partir de la solidaridad para el desarrollo humano”.

“Para proteger la disponibilidad del agua en cuencas y acuíferos, como un primer paso para la implementación del derecho humano al agua, el PNH buscará recuperar caudales, concesiones y asignaciones para destinarlos a usos domésticos y público urbano. Se protegerán los derechos de comunidades marginadas mediante la regularización de concesiones y asignaciones, otorgando concesiones y asignaciones colectivas de agua a comunidades indígenas y afromexicanas; todo esto para generar condiciones que permitan avanzar progresivamente en el ejercicio de los derechos humanos al agua y al saneamiento”. Otra buena intención aflora, existe la prelación del agua en el uso doméstico, pero se omite la relevancia del uso agrícola, la visión del agua debe ser integral, completa, además deben de analizar que corresponde al régimen de asignaciones y concesiones, para quienes no la distinguen, en este espacio ya les he mencionado qué corresponde a una asignación y qué a una concesión. Son lecciones básicas de Derecho administrativo. La asignación se otorga a una entidad pública y la concesión a una entidad privada o social, entonces ¿A qué vamos? Continuamos la próxima semana, Recuerden la importancia de que emprender acciones que realmente contribuyan a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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