Saúl Alejandro Flores

  + En memoria de mi amigo Lic. Raúl M. Arenas Mtz.

Agradecido por tu amistad y ser compañero de viaje.

Estimados lectores, nos encontramos ya más cerca para concluir con esta serie de reflexiones que he realizado para comentar el Programa Nacional Hídrico 2020-2024, la siguiente semana concluiré con este apartado, pues aún hay más temas que no solo merecen ser abordados, sino que es imprescindible no dejarlos pasar de largo. Entonces vamos a la transcripción de los párrafos sobre los que comentaré en esta entrega.

“Para favorecer la inclusión de la ciudadanía en la gestión del agua, el PNH pretende democratizar el funcionamiento de los consejos de cuenca y de sus órganos auxiliares; promover la participación social en la planeación, la vigilancia y el monitoreo de la política hídrica, e incorporar la participación igualitaria de mujeres y hombres, así como la representación de grupos vulnerables. Se fortalecerá igualmente el ejercicio de los derechos a la información, a la participación libre e informada y a la consulta previa de comunidades indígenas, pueblos originarios y afromexicanos en la gestión del agua, y se fomentará la participación mediante estrategias de comunicación y educación”.

“Para transformar al sector de manera que pueda hacer frente a los nuevos retos que impone la búsqueda de la seguridad hídrica se fortalecerán la transparencia y la rendición de cuentas, se establecerán estrategias de combate a la corrupción y se fomentará una actitud de servicio a la ciudadanía entre los miembros de la Conagua. Se promoverá la construcción de capacidades en los servidores públicos para que estén en posibilidad de asumir agendas de género, derechos humanos universales y derechos indígenas en particular. Se replanteará el uso de los recursos disponibles conforme a la nueva Ley Federal de Austeridad Republicana y con un enfoque que aproveche los conocimientos locales. El Estado mexicano, a través del PNH, promoverá la elaboración y promulgación de la Ley General de Aguas y de su reglamento, adecuando la institucionalidad para su cabal implementación”.

Respecto a los párrafos transcritos podríamos comenzar por destacar más allá del concepto de poder que involucra la democratización y concepto electoral, debemos tener una visión más de índole inclusiva, no sólo desde la visión de una ciudadanía, sino de la faceta propia del sector hídrico como es la inclusión de todos los usuarios de agua, independientemente del uso del que formen parte, pero más que una participación desordenada y sin claridad, se necesita una focalización, en este sentido, los mecanismos de la gobernanza hídrica son claros y precisos, garantizan una inclusión eficiente y eficaz que permitan esa anhelada participación que sería formativa y una práctica inicial hacia otros rubros de la vida pública y política, entendida ésta no como el concepto tan usado hasta el desgaste de las andanzas electorales y de partido, sino vista la política en su sentido original desde la “polis” lugar en el que se discuten los asuntos públicos y de interés, más aún con una sociedad que tiene una visión limitada y sesgada de que los derechos y obligaciones ciudadanas sólo se circunscriben a un delimitado apartado como es el “votar y ser votado”, de ahí la necesidad de superar esa acotación, dando fin al “secuestro de la vida política por parte de los partidos políticos y sus camarillas”.

La inclusión de los usuarios en los diversos procesos que forman parte de la gestión y administración del agua, por consiguiente, en la propia planeación hídrica, presentaría efectos que van más allá de la propia toma de decisiones, tiene consigo otros beneficios cómo son la transparencia y favorecería la concretización de la rendición de cuentas. Pero insisto no sólo se trata de participar por participar o llenar un asiento o bien sólo a cuestionar y hacer uso de la voz, se demanda de ejecución y concreción de acciones que definan una política pública hídrica.

Cierto que el programa nacional hídrico conlleva ese tinte ideológico de la administración federal con la Ley de Austeridad Republicana, y ese puede ser el lastre, la interpretación que se desprenda de ese instrumento ideológico cuyo motivo podría justificarse, pero su ineficacia en el terreno fáctico esta de sobra, es una ley de escritorio. De ahí la importancia de definir el mecanismo que debe imperar en la gestión del agua, la siguiente semana hablaré de ese sistema del agua y sus subsistemas, que ya he desarrollado en ocasiones anteriores, pero que ahora ante los escenarios actuales es inminente su implementación. Recuerden que estas acciones deben permitir que, en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

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