Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con la serie de reflexiones en torno al Programa Nacional Hídrico, en este caso el objetivo prioritario “5: Mejorar las condiciones para la gobernanza del agua a fin de fortalecer la toma de decisiones y combatir la corrupción” abordado desde la semana pasada. La postura queda corta, y la siguen considerando aparte, en aras de sobresaltar la bandera o símbolo electoral que fue la erradicación de la “corrupción”, la gobernanza no es sólo para fortalecer decisiones, sino para generar corresponsabilidades entre usuarios y autoridades de ahí que se pierde el sentido como se ha visto con las iniciativas de ley de origen ciudadano que inducen a la pérdida de autoridad, además de ser inconstitucionales. Considero oportuno pasar a la transcripción de los párrafos seleccionados para su posterior comentario.

“Los problemas del agua son fundamentalmente de gestión. Para construir un marco de colaboración para la toma de decisiones de política hídrica, que se sustente en la transparencia, la información y la credibilidad, es indispensable contar con la participación efectiva de la ciudadanía en un marco de inclusión, igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, participación, corresponsabilidad y planeación democrática. El acercamiento entre sociedad y gobierno es indispensable para mejorar la toma de decisiones y favorecer el ejercicio de los derechos humanos a la información, la participación y la consulta, lo que permitirá resolver conflictos y enfrentar temas de la mayor trascendencia para el bienestar de mexicanas y mexicanos. Para garantizar el acceso a la información clara y oportuna para la ciudadanía y fortalecer la planeación y la rendición de cuentas será necesario mejorar el funcionamiento del Sistema Nacional de Información del Agua (SINA), en términos de calidad, oportunidad y difusión de información estratégica; transparentar el proceso de otorgamiento de concesiones y asignaciones de aguas nacionales y bienes inherentes; mejorar la vinculación intersectorial y la implementación conjunta de acciones, y fortalecer el sistema de gestión de proyectos del sector hídrico, así como la cooperación internacional y la participación del sector en iniciativas regionales y globales”.

“El PNH dirigirá acciones para fortalecer las finanzas del sector y enfocar inversiones a zonas y a grupos de mujeres y otros que requieran atención prioritaria. Se propondrán criterios para la modernización del Sistema Financiero del Agua, de manera que sea posible atender los requerimientos para la implementación de los derechos humanos al agua y al saneamiento; se impulsarán esquemas de coinversión entre los sectores público, privado y social; se diseñarán mecanismos para dar seguimiento y evaluar las inversiones, y se focalizarán subsidios e incentivos del sector hacia regiones estratégicas”.

El primer párrafo transcrito hace referencia a la ausencia de gestión pertinente del agua como eje principal de los problemas del sector, cierto, pero es más delicado aún el tema, la ausencia de una claridad en la gestión y administración del agua, es la que ha impedido ejecutar desde la planeación óptima hasta la ejecución de acciones y estrategias mínimas necesarias, y cuando se han dado esas acciones mínimas, la ausencia de conocimiento, termina por interrumpir los procesos o los llamados “casos de éxito”, volviendo al punto que parece es el favorito de las administraciones gubernamentales del agua y que es “volver al punto cero”. Parece ser les molesta la continuidad de los logros o es mayor el ego que quieren llevarse los créditos de ser los que ponen la primera piedra.

Aunado a lo anterior destaca la falta de articulación a nivel nacional considerando las competencias tanto federal, estatal y municipal, que la mayor de las veces sobresalen por sus excesos u omisiones propiciando la anarquía en la gestión del agua y cuyos efectos son ese material que repetimos hasta el cansancio porque refleja el fracaso de las políticas, traducida en escasez de agua y la poca presenta altos niveles de contaminación, y toda una serie de accesorios que reflejan la ineficiencia. La única salida que parece ser la más segura, es la conformación de un sistema nacional del agua, con sus brazos ejecutores que serian un sistema de información y otro financiero del agua, mínimo, esta propuesta lleva ya algunos años, desgraciadamente hay visiones cerradas que no la han comprendido, de alguna manera es ir más allá de lo que señala el Programa Nacional Hídrico.

La semana próxima continuamos con estos aspectos de la sistematización del sector agua, recuerden que estas deben ser acciones tendientes para que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

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