Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

 STREAMING

“MERLINA” (“WEDNESDAY”) – NETFLIX

“Los Locos Addams”, aquella perenne creación del caricaturista Charles Addams que nos presentara al mundo hace casi 85 años en las páginas del prestigioso “New Yorker”, han encontrado su nicho en la inmortalidad de la cultura pop, por lo que representan una sátira al conformismo que personifica la cultura consumista y acaparadora del sistema sociopolítico norteamericano. Entre iteraciones televisivas, cinematográficas y animadas llegamos a “Merlina”, la materialización a un proyecto largamente acariciado por su productor ejecutivo y director de algunos episodios Tim Burton que busca sostener esa idea desacralizante, contracultural y mórbida que le da identidad y peso a la Familia Addams en contraste con otras expresiones de la cultura pop pero con una bis juvenil que, afortunadamente, jamás descuadra con la esencia de su protagonista pues, Merlina Addams, ahora toda una adolescente interpretada muy convincentemente por Jenna Ortega se nos muestra con base en una evolución natural de su carácter según lo que proponía su creador –disposición sombría, nihilista y sin filtros– con algunos matices interesantes como la conflictuada relación con su madre Morticia (Catherine-Zeta Jones), la visión que tiene de su padre Homero (Luis Guzmán como anillo al dedo en su rol) y el vínculo odio / compasivo que sostiene con su hermano menor Pericles (Isaac Ordonez). Por ello la tónica elegida para desarrollar al personaje principal me parece adecuada: inscribirla en una academia de prestigio llamada, cómo no, “Nunca Más”, donde interactuará con otros personajes de su edad que también son inadaptados aunque por peculiaridades más aparatosas como el ser vampiros, gorgones o sirenas, incluyendo a su compañera de cuarto, Enid (Emma Myers), una chica lobo que no ha podido completar su transformación licantrópica compensándolo con un excesivo optimismo, buen humor y gusto por todo lo “fresa”. La distintiva oscuridad de Merlina, aunado a su retórica pesimista y culta, hacen que los contrapuntos planteados funcionen muy bien, sobre todo cuando la trama vira al terreno de Agatha Christie cuando un monstruo comienza a sembrar el terror en la vecina población de Jericó y cuya identidad será la encomienda personal que Merlina decide esclarecer a pesar de la renuencia del sheriff local (Jaime McShane) y la directora del liceo (Gwendoline Christie). Varios personajes comienzan a integrarse con naturalidad al relato incluyendo a la única maestra meramente humana (o “normis” como los estudiantes los llaman) que enseña botánica (Christina Ricci como un ingenioso guiño a las cintas noventeras por haber interpretado ella misma a Merlina), una sirena de nombre Bianca (Joy Sunday) que prueba ser una contrincante digna de la protagonista y dos jóvenes que compiten por su afecto: el relegado artista Xavier (Percy Hynes White) y un “normi” que trabaja en la cafetería local que también es hijo del sheriff (Hunter Doohan). Así, entre sectas secretas, pasadizos ocultos, los ácidos pero muy divertidos diálogos de Merlina y la participación de la mano cercenada de la familia conocida como “Dedos” dispuesto a ayudarla durante todo el proceso, se produce una historia que sazona su línea indagatoria y misteriosa sobre la identidad de la criatura que asesina salvajemente con un oculto propósito con mucho humor negro y una puesta en escena cuidada que permea a toda la temporada de una identidad visual que especifica la naturaleza plástica del relato y contribuye a su vez a su narración. “Merlina” salva con inteligencia y brío la transición del añorado personaje de la infancia a la adolescencia gracias al gran trabajo de Jenna Ortega en un papel que logra apropiarse al punto de mimetizarse por completo en las lúgubres prendas de Merlina y un buen trabajo de producción en todos los rubros (dirección, guion, etc.) que nos deja, como cualquier buena trama de suspenso, con ganas de más.

 

CARTELERA

“UN MUNDO EXTRAÑO” (“STRANGE WORLD”)

La Disney ya demostró en los últimos años que, cuando pone genuino empeño en ello, logra producir cintas donde las brechas generacionales o los vínculos familiares generan historias capaces de sortear los abismos del cliché para trascender e imprimir emociones genuinas producto de drama honrado y bien trabajado (v.g. “Grandes Héroes”, “Zootopia” e incluso la primera de “Frozen”), por ello no comprendo qué sucedió con “Un Mundo Extraño”, la producción más reciente de la Factoría del Ratón cuya animación es algo hermoso de ver, el diseño de un mundo alienígena donde transcurre la mayor parte de la acción es ingenioso y muy creativo y los personajes lo tenían todo para consolidar puntos dramáticos relevantes, mas nada cuaja para producir aquella relevancia que escribí al inicio y el resultado es uno de los proyectos más insípidos y planos de la Disney en mucho tiempo. La historia ocurre en una ciudad amurallada por montañas llamada Avalonia, la cual requiere rebasar esas impenetrables paredes naturales para subsistir, por lo que recurren a su explorador de confianza, Jaeger Clade, para que los guíe. La leyenda de Jaeger es imponente, algo que pesa como lastre para su joven hijo Searcher quien lo acompaña en la expedición y descubrir una planta luminiscente bautizada “Pando” capaz de darle a su comunidad lo que necesitan para sortear su precaria situación. Jaeger se niega a escuchar y los abandona. 25 años después el “Pando” es cultivado por Searcher junto a su esposa Meridian y su hijo Ethan llevando una morosa y monótona existencia pero felices. Sin embargo, Searcher es informado que el “Pando” muere gradualmente, por lo que es necesario viajar subterráneamente a la raíz del problema para tratar de revivirlo, y al hacerlo no sólo descubren “un mundo extraño”, también Searcher se reencuentra con su padre Jaeger quien ha permanecido ahí durante todo este tiempo. A contrarreloj padre e hijo, junto a Meridian que viajó de improviso a dicho lugar para ayudar a su esposo y Ethan que se coló a la caravana, tratarán no sólo de rescatar al “Pando” sino también a este nuevo ecosistema que termina siendo algo mucho más importante de lo que pensaban. En papel esto suena como una emocionante idea con varios puntos de exploración emocional por tratarse de una aventura de índole familiar, y así debió ser. Pero al guionista Qui Nguyen (quien además co-dirige el filme) se le olvidó que la caracterización en cine de animación requiere un doble esfuerzo creativo por dotar a los personajes de suficientes aristas psicológicas o componentes de índole sentimental válidos para que éstos funcionen más allá de arquetipos como los que aquí se presentan. De hecho, es más el esfuerzo que se le procura ahora sí por enunciar con vigor las proclamas incluyentes (un matrimonio interracial, el amor gay de Ethan hacia un rubio muchacho que lo visita en la granja, etc.) es evidente y distractor porque no se integran orgánicamente a la historia, una que hemos visto muchas veces con más tino y sensibilidad dramática que en esta película. “Un Mundo Extraño” es precisamente eso, pero no por la visualización bizarra o estrambótica que sus animadores aplican para presentarla en pantalla de forma espectacular y con gran sentido del cromatismo, sino porque luce, se siente y se escucha como un proyecto de una compañía que busca más producir un impacto que una resonancia narrativa tal cual venía haciendo la Disney, y para eso ya tenemos a la Illumination o a los mutables “Dreamworks”.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com