Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

STREAMING
“RED” (“TURNING RED”) – DISNEY+

Como entonaban los cuervos en la cinta de Dumbo: “Lo que nunca vi, lo estoy viendo ya…” y me refiero a una cinta amparada por Disney cuya trama y todos sus nudos dramáticos giran alrededor de o abordan directamente a la menstruación femenina, pero lo mejor es que el resultado brilla por su tono optimista sin caer en la melcocha barata y con algunos retruécanos emocionales y psicológicos aptos para toda la familia a la vez que inteligentes y con mucha suficiencia escapista. La cinta tiene como protagonista a Meilin “Mei Mei” Lee, una jovencita de 13 años chispeante, vivaz y, sobre todo, muy devota a su familia. Su madre, Ming, es una mujer que la ama pero conduce su vida con severidad y rigurosas reglas, sobre todo cuando se trata de su templo abierto al público donde se alaba a un antepasado de su familia llamada Sun Yi. Mei Mei lleva su vida con dedicación académica y familiar, hasta que una noche es víctima de sus nacientes hormonas y comienza a fantasear sobre un chico atractivo que trabaja en un local cercano, lo produce en ella un cambio drástico: transformarse en un gigantesco panda rojo. La situación la alarma tanto a ella como a su madre, quien le explica que esta transformación es producto de un pacto mágico realizado por Sun Yi hace siglos con los antiguos dioses chinos y que afecta a todas las mujeres de la familia, pero encuentra remanso en sus amigas, un trío de jovencitas con personalidades e idiosincrasias bien definidas que son Miriam, su alegre, pecosa y vivaracha mejor amiga; Priya, una ceilandesa meditabunda y estudiosa pero con gran corazón y Abby, coreana agresiva y emprendedora. Todas ellas admiran a un grupo de chicos llamado “4-Town” que está próximo a presentarse en la ciudad, más la nueva situación de Mei Mei aunada a la poca paciencia de su madre a tales expresiones musicales y lo costoso del boleto pondrá a trabajar su mente para aprovechar su alter ego animal y generar una serie de divertidas situaciones junto a sus amigas y compañeros de la escuela hasta que llega el momento de exorcizar al panda, momento que conduce a una serie de necesarias confrontaciones hasta un clímax muy conmovedor que con simples diálogos se esclarecen motivos y culpas de ambas partes.
La fuente temática espiritual bien pudo ser aquella excelente cinta de Wayne Wang titulada “El Club de la Buena Estrella” (1993) que lograba diseccionar las complicadas relaciones que inherentemente se generan entre madres e hijas, ya sea asiáticas o de cualquier punto geográfico. Aquí, todo el proceso alegórico de la cinta sobre la difícil transición de una niña a la juventud está abordado con tacto pero sin deslindarse de la honradez narrativa que esto requiere, tal cual ocurrió con “Luca” y su discurso metafórico sobre la homosexualidad. La necesidad de aceptación -sobre todo materna- así como el proceso de autodescubrimiento que lleva a la autoaceptación están bien diseñados mediante símbolos muy concretos sin que se subestimen o banalicen dichos cambios durante la pubertad, así como un desarrollo de personajes claro y honesto aunado a una dirección por parte de la cortometrajista Domee Shi (“Bao”) muy dinámica que añade un excelente sentido del humor a los puntos dramáticos. “Red” es otra muestra de que PIXAR sabe hacer cine sin concederle demasiado a la masa a la vez que crea historias con temas muy cercanos y humanos sin perderse en posturas petulantes.

EN CINES
“AMBULANCIA” (“AMBULANCE”)

(Nota: Esta película se exhibe en cartelera comercial y se incluye en este espacio por su naturaleza analítica y observadora del fenómeno cinematográfico, pero es responsabilidad del espectador si decide asistir a una sala cinematográfica ante la contingencia sanitaria que impera).

Mientras veía ésta película, el recuerdo de aquella sátira sobre el universo cinematográfico hollywoodense protagonizada por Arnold Schwarzenegger titulada “El último Gran Héroe” llegaba con fuerza a mi obnubilada mente, pues lo que aquella producción de 1993 utilizaba como herramienta para desacralizar e incluso burlarse de los estereotipos y cánones narrativos del cine gringo en su veta escapista, Michael Bay se lo toma muy a pecho al punto que su más reciente película parece una caricatura en carne y hueso con investidura dramática/cursi que nos hace ver cuán poco ha aprendido éste señor con el paso de los años y las constantes tundas a los que le somete la crítica cada vez que tiene la desfachatez de dirigir algo. “Ambulancia”, basada en la cinta danesa “Ambulancen” del 2005 dirigida -sobra decirlo- con mucha más sobriedad y madurez por Laurits Munch-Petersen, trata sobre el predicamento financiero en el que se ve metido un afroamericano llamado Will (Yahya Andul-Mateen II) por pagar el costoso tratamiento médico de su esposa enferma. Desesperado, acude con su hermano adoptivo Danny (Jake Gyllenhaal) quien lo engatusa para realizar un ambicioso atraco bancario donde el botín será de 32 millones de los verdes. El día del robo todo parece marchar sobre ruedas, pero las calamidades propias del cine de acción dictan que todo saldrá mal y ahora Will y Danny deben escapar de la policía y el FBI robando una ambulancia donde va un policía herido y una paramédica llamada Cam (Eiza González) -porque todos sabemos que el personal hospitalario femenino son puras supermodelos- que se involucrará en la extensa (prácticamente todo el segundo y tercer acto del filme) persecución por toda la ciudad de Los Ángeles que involucra la perspectiva del empático agente del FBI Ansen (Keir O’Donnell) y a un implacable capitán policiaco (Garret Dillahunt).
Bay rompe ejes, mete diálogos tarugos por doquier e incluso los corta a la mitad de una oración para hacer cambio de toma y ni aun así logra despertarnos. Su única novedad es el estilizado juego visual que emplea utilizando muchos drones para realizar encuadres imposibles, algo que, debo reconocer, luce excelente. Pero es como aquello de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad y esas calistenias visuales donde la cámara se mete hasta donde no es un recurso hábil con mucho potencial pero en malas manos, así que “Ambulancia” igual nos deja en tal estado de conmoción sensorial y mental por las patosas actuaciones, su mequetrefe historia y esos diálogos que ya mencioné dignos de “La Rosa de Guadalupe”. Uno quisiera abordar precisamente algún vehículo que nos conduzca al hospital después de esta barrabasada.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

¡Participa con tu opinión!