Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

“IMPERDONBLE” (“THE UNFORGIVABLE”) – NETFLIX

El grávido lastre del pasado es lo que paradójicamente motoriza a los personajes de esta cinta, hombres y mujeres dañados hasta la médula por sus acciones o pecados personales que le dan cierta riqueza al antropocentrismo expuesto aquí, en la más reciente cinta producida y protagonizada por ese hígado encebollado que suele ser Sandra Bullock pero que afortunadamente encuentra en este rol un punto de mesura para sus usuales gesticulaciones y manierismos bufonescos gracias en gran parte por el macizo trabajo en la dirección de la alemana Nora Fingscherdt, quien con apenas su segunda oportunidad al bat de la dirección somete la trama y al reparto a sus inquietudes discursivas, las cuales se enfilan a la naturaleza humana en su cariz más hondo y opaco. Bullock se pone en la lacerada piel de Ruth Slater, una mujer recién liberada de prisión después de una condena a 20 años por asesinar al sheriff del pequeño pueblo donde vivía. Aquellas circunstancias en las que ella se vio envuelta mientras defendía la granja familiar de un inevitable embargo al perder a sus padres involucró además a su pequeña hermana Katie, quien ahora es toda una mujer con inclinaciones musicales que desea ser ejecutante profesional de piano e interpretada con solidez por Aisling Franciosi. Ella no recuerda el incidente, pero Ruth se empeña en reconectarse con ella a pesar de tener en contra el rechazo de la familia adoptiva de Katie y su pasado, el cual ha estigmatizado su regreso a la comunidad. Las únicas entradas de esperanza llegan en un abogado (Vincent D’Onofrio) quien junto a su esposa (Viola Davis) y sus hijos ahora habitan la granja que fuera suya y quien decide apoyarla en su gesta por ver legalmente a su hermana, mientras que los hijos del difunto sheriff, ahora unos hombres con problemas y conflictos personales, deciden emprender una vendetta contra la mujer que les arrebató a su padre.
Una construcción cronológica que se sirve del tiempo psicológico mediante flashbacks nos irá construyendo un cuadro más redondo y acabado sobre las circunstancias que llevaron a Ruth a cometer ese homicidio a la vez que fortalecen el lazo en la narrativa de ella con su Katie. Eso funciona para fortificar una trama sustentada en la idea de la redención mediante el linimento del perdón pero que en ocasiones se desfaja un poco al no atar con firmeza algunos puntos, como la subtrama romántica que involucra a un compañero de trabajo también ex presidiario encarnado por Jon Bernthal al que se le pudo sacar más jugo o excavar más a fondo en la psique y corazón de Katie, quien da los elementos suficientes para comprenderla y empatizar con ella pero queda a cierto nivel arquetípico, mientras que el clímax da un leve giro al thriller de forma intempestiva. Lo más sorprendente de la cinta tal vez sea el ver a una Bullock dando una interpretación básica y convincente que no busca protagonismos innecesarios o desplantes histéricos y eso basta para recomendar el filme, pero si le añadimos un guion más que competente, el eficaz trabajo fotográfico del mexicano Guillermo Navarro (otrora compañero de cámara de Guillermo del Toro en varias de sus películas incluyendo “El Laberinto del Fauno”) y el comprometido cuadro de actores entonces “Imperdonable” es un trabajo más que remisible.

“CHUCKY”- STAR+

Cuando el horror posmoderno parecía haber agotado toda posibilidad en cuanto a su estructura auto referencial sangrando hasta la anemia argumental toda gota de sangre ochentera / noventera, llega el productor, guionista y director Don Mancini obsequiándonos una serie de televisión sobre Chucky, ese muñeco diabólico que él creara a finales de los noventa y que rebasó su status de culto para transfigurarse en un fenómeno popular donde cualquier persona sin importar nacionalidad o estrato social puede reconocerle e incluso consolidarse como el mote favorito de niños, adultos y narcos en un proyecto que sorprendentemente no elude una construcción dramática consistente ni el diseño psicológico de sus personajes en favor de salvajadas gore (que igual las tiene gracias a Dios) dándole seguimiento a un personaje en particular, un adolescente de ascendencia latina llamado Jake (Zackary Arthur), habitante del somnoliento pueblo de Hackensack que resulta ser el terruño de Charles Lee Ray (Brad Dourif), el asesino serial que transfiriera su alma a la de un muñeco años atrás y que por ello se convirtiera en una especie de leyenda urbana. Jake, aunado a los problemas de todo joven como el acoso escolar y carecer de una mamá, debe soportar los abusos físicos y verbales de su padre, un mamarracho retrógrada que no tolera que su hijo se dedique al arte. Esta actividad la realiza mediante el desmembramiento de muñecos, de ahí que un buen día Jake se tope con Chucky en una venta de garaje para utilizarlo en sus obras, mas éste revela su verdadera identidad y a partir de ahí desencadenará una serie de eventos que involucra a Lexy (Alyvia Alyn LInd), su Billy más agresiva e hija de la alcaldesa del lugar, Devon (Bjorgvin Arnarson <https://www.imdb.com/name/nm10947938?ref_=tt_cl_t_2>), el gentil hijo de la sheriff local con quien entabla una relación romántica y sus tíos y primo que a la postre lo adoptarán cuando Chucky elimine a su violento padre. Varios personajes que transitaron en las cintas originales aparecerán para darle continuidad al relato con lo planteado en aquellos filmes a la vez que se les insufla de cierto vigor emocional y psicológico. Al final la serie no se limita a continuar con las andanzas del muñeco maniático, sino que procura el tejido de una historia donde se abordan temas como la inclusión, la solidaridad y la autoaceptación sin que ingresen a la fuerza bajo algún dictamen políticamente correcto gracias a un inesperado buen manejo en la estructura de los guiones y su narrativa, amén de un amplio uso del humor negro y ocasionalmente cruel que puede herir susceptibilidades y es por ello que “Chucky” en su versión catódica es el mejor muñeco asesino que hemos visto en años.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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