Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

“FINCH” – APPLETV+

La amalgama de un futuro postapocalíptico y la inteligencia artificial nos remite de inmediato a relatos poco halagüeños para con la humanidad como es el caso de “Wall-E” o incluso aterradores como “Terminator”, pero en “Finch”, la más reciente cinta protagonizada por Tom Hanks en exclusiva para la plataforma de Apple, la historia aprovecha su contexto de desolación y abandono para tratar de decir algo sobre la condición humana en situaciones de desamparo extremo sin descuidar los toques característicos de riesgo y pesadumbre que este tipo de relatos aborda, produciendo algo así como un “Mad Max” con corazón, y el resultado casi cuaja pero hay un fallo esencial en el proceso que hunde muchas de sus pretensiones dramáticas: un robot autonombrado Jeff que se comporta como la cruza de un niño de 7 años con Borat, cuya función narrativa es básicamente descubrir este mundo hostil para nosotros, los espectadores, pues será su inocente perspectiva sobre lo que le rodea y la dinámica que entabla con Hanks lo que nos permitirá entender quién es él y cómo se llegó a ese punto. Si esto suena bien pues en teoría lo es, más el desarrollo de Jeff como personaje es tan solo al modo de un deus ex machina, es decir un ente que existe tan solo para resolver lo que la trama necesita resolver en un momento dado mediante acciones, actitudes y diálogos que calzan justo con el momento y no por las propiedades intrínsecas del personaje, así que si se requiere una pausa dramática a modo de catarsis ante el ruinoso estado de su entorno o un momento jocoso, el robot lo proveerá porque ésa es su función en el guion y no porque su proceder sea orgánico con la trama. De esta forma veremos cómo Finch (Hanks), un ingeniero que sobrevive a las intensas llamaradas solares que devastaron la flora y fauna del planeta, decide crear a un compañero robótico no como compañía, sino para que cuide a su perro Goodyear(quien por cierto no confía en el ser metálico) debido a su estado de salud terminal. Como las condiciones climatológicas se han vuelto muy inestables, una severa tormenta está por arribar al lugar donde se encuentran capaz de arrasar con todo, por lo que el filme adoptará una estructura de road movie que los llevará a un lugar seguro, en este caso San Francisco y la esperanza de visitar el puente Golden Gate, un punto importante en el pasado de Finch. En el camino Jeff mostrará una naturaleza inquisitiva e inocente que requiere constante instrucción por parte de Finch, quien lo instruirá mediante historias sobre su pasado que aclararán tanto las dudas del robot como las nuestras sobre quién es él, sus motivaciones y porqué está completamente solo. El director Miguel Sapochnik (“Juego de Tronos”) logra en este sentido algunos aportes interesantes, como el no mostrar recreaciones en tiempo psicológico de estas anécdotas (salvo una que resulta crucial para comprender los rasgos psicológicos del personaje) ni a otros seres humanos, acercando al relato a un contexto similar al “Náufrago” del mismo Hanks pero con rasgos más amplios de exploración emocional gracias en gran parte a la actuación mesurada y más controlada del actor, abandonando sus ticos gestuales y verbales más melosos para dedicarse a un verdadero ejercicio histriónico, mas trabajado y sutil. Su contraparte artificial, sin embargo, simplemente no logra estar a la altura, pues su construcción como personaje además de oportunista carece de mucho cincelado, abrumándonos con un exceso de simpleza que se confunde con ingenuidad y diálogos sacarinos que debieran ser candorosos, tornando pesada su presencia y, por ende, lastrando cualquier avance dramático por ser él quien lleva a cuestas la mitad del desarrollo argumental. “Finch” carbura lento pero seguro gracias a un Tom Hanks que al fin se está aplicando en localizar y afinar su rol de actor de carácter y a una dirección cuidadosa en cuanto a detalles narrativos y visuales (la puesta en escena es por demás convincente) pero el robot Jeff, la coestrella del filme, simplemente no computa.

“CÓCTEL EXPLOSIVO” (“GUNPOWDER MILKSHAKE”) – AMAZON PRIME VIDEO
Y sigue la mata dando en cuanto a la explotación de la fémina guerrera en el cine moderno, tal vez como réplica ante toda vejación ya denunciada mediante el movimiento #MeToo o como una señal milenaria de que el denominado “sexo débil” jamás lo fue y tan sólo necesitaba de un canal por el cual anunciarlo. Éste parece ser los servicios de streaming, quienes últimamente se han cebado con un alud de filmes donde las mujeres han desplazado al hombre como protagonista de películas de acción dando resultados desiguales pero francamente entretenidas. La más reciente en la lista (por lo menos en México, pues éste proyecto ya vio la luz en Netflix USA hace meses) es “Cóctel Explosivo”, estrenada recientemente en nuestro país a través de Amazon Prime Video y que no logra innovar, proponer o siquiera inventar algo que no hayamos visto pero igual consolida su escapismo gracias a que el director israelí Navot Papushado (“Big Bad Wolves”) se fusila con éxito toda la plástica neón y cromática de “John Wick” mediante puesta en escena repetitiva pero cuidada y un grupo de actrices que hace 30 años hubiera armado escándalo, pues entre los créditos encontramos a Carla Gugino, Michelle Yeoh, Angela Bassett y Paul Giamatti, todos muy bien en esta caricatura con humanos donde pasa lo que tiene que pasar sin sorpresas o novedades.
El protagonismo cae en los delgados hombros de Karen Gillan en su rol de Sam, una asesina a sueldo que heredó el oficio por su madre (Lena Heady), una de las mercenarias más letales de La Firma, misteriosa organización que designa ejecuciones de élite. Cuando Sam ultima al hijo de un poderoso capo, se ve perseguida tanto por La Firma como por los mafiosos, por lo que todo será una carrera por su vida acompañada de una niña que ha quedado huérfana a causa de Sam, cual debe ser en este tipo de producciones para añadirle un sabor chanbara estilo “Lobo Solitario y Cachorro” y que ya hemos visto en varias ocasiones como “El Perfecto Asesino” (Besson, E.U., 1994) o la misma “Kate” (Troyan, E.U., 2021), estrenada hace muy poco en Netflix. Gillan hace lo que puede con un personaje pobremente trazado, mientras que las veteranas Heady, Yeoh, Gugino y Bassett lucen estupendas en sus roles como asesinas veteranas y centradas que le harán ver su suerte a los enemigos. La película luce, huele y sabe a lo mismo, pero ésta Cóctel Explosivo sigue gustando porque, a fin de cuentas, la fórmula aún funciona y de alguna manera una mujer empoderada a este extremo sigue siendo un espectáculo que se disfruta.

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