Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

“MOXIE” – NETFLIX

Tantas generaciones forjadas en la fragua ideológica del varón nos han conducido a este momento histórico, donde la mujer busca su emancipación doctrinaria a través de los distintos canales que permitan la conducción de su discurso, como por décadas lo han consolidado mediante su creciente participación en arte, sociedad, política e incluso religión. Los resultados saltan a la vista, desde la búsqueda por mutilar el lazo violatorio a su identidad y autonomía patriarcal mediante el #YoTambién hasta el alud de películas que en los últimos años manejan esta soflama desde multitud de ópticas y perspectivas. Ahora se les une “Moxie”, producción de Netflix que logra apropiarse correctamente de la disertación feminista para crear una cinta endeudada con el espíritu del cine juvenil ochentero pero capaz de maquinar una focalización propia, gracias al buen trabajo detrás y frente a la cámara de la comedianta Amy Poehler, quien normalmente se hace acompañar de un áspero sentido del humor mesurándolo en vías de una narración unidireccional y algo previsible pero dramáticamente eficiente.
La protagonista indiscutible es una adolescente tímida y positiva llamada Vivian (Hadley Robinson), chica preparatoriana que vive solamente con su madre (Poehler), mujer independiente otrora rebelde imbuida de ese espíritu contestatario producto del movimiento punk de los 80’s. Su cotidiano se verá alterado cuando descubre unos fanzines realizados por su progenitora hace años donde se proclama la libertad de género y el empleo de diversas formas para difundir la sublevación contra el estatus quo, lo cual viene como anillo al dedo ante la situación que vive día a día en su escuela, donde la directora (Marcia Gay Harden) se ajusta a los cánones machistas impuestos por el éxito de abusivos jóvenes como el chauvinista y violentador mariscal de campo (Patrick Scwarzenegger) y su séquito de rémoras. Apoyada por su amiga Claudia (Lauren Tsai), una elocuente chica nueva de ascendencia latina llamada Lucy (Alycia Pascual-Peña), un buen amigo de la protagonista llamado Seth (Nico Hiraga) todo empatía y buena gente que incluso podría liarse amorosamente con ella y un creciente grupo de chicas hartas del trato inequitativo culturalmente aceptado hacia las féminas (códigos de vestimenta, su poco reconocimiento en actividades deportivas y una absurda pero popular lista de dudosos reconocimientos al alumnado con categorías infames como “la más deseable” o “el mejor trasero”), Vivian comenzará el largo pero gratificante trayecto hacia el heroísmo social sin exentarse de algunas derrotas que le dan sabor al desarrollo. “Moxie” es una cinta que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, aún si deba recurrir a algunos clichés para lograrlo, pero cualquier sinsabor narrativo logra equilibrarse con el entusiasmo de un logrado reparto de nuevos talentos que imprimen bastante convicción a su trabajo, mientras que Poehler los trajina con aptitud y vigor. Lo veo difícil en una comunidad tan falócrata como la nuestra, pero sería un ejercicio interesante mostrar este trabajo a alumnas de prepa tan sólo para ver si una chispa de inspiración se enciende en alguna.

“EL MAPA DE LAS PEQUEÑAS COSAS PERFECTAS” (“THE MAP OF TINY PERFECT THINGS”) – AMAZON PRIME VIDEO
Y la mata del bucle temporal sigue dando, ahora en su vertiente adolescente – cómica con este elaborado pero fútil proyecto a cargo del joven talento Ian Samuels donde muestra garra al momento de coordinar la complicada logística que implica una película donde los protagonistas viven el mismo día una y otra vez, pero a diferencia de filmes similares como “Hechizo en el Tiempo” (Ramis, E.U., 1993), “8 Minutos Antes de Morir” (Jones, E.U./Francia/Alemania/Canadá, 2011) e incluso la también jovial pero salvada por su vena satírica “Feliz Día de tu Muerte” (Landon, E.U., 2017), ésta producción para el estudio de Amazon carece de un genuino propósito narrativo, llevándonos por un viaje anodino permeado de sentimentalismo trivial a un clímax que pretende explicar la causa del discontinuo espacio-tiempo a un evento chapucero por su evidente carácter manipulador. Es así que iniciamos de lleno en pleno proceso de repetición con un muchacho llamado Mark (Kyle Allen), quien asume su estado de existencia reiterativa como natural tratando de sacar provecho a la situación, acomodándose a los aspectos más relajados del día que le toco vivir eternamente y siendo básicamente un baquetón, hasta conoce a Margaret (Kathryn Newton), una chica lista y medio nihilista que también está atascada temporalmente. Al principio ambos sucumben al famoso “meet cute” hollywoodense, donde mediante equívocos, esfuerzos particularmente masculinos por agradarle y el obligado aura de misterio que ella posee pasarán a generar una atracción que se verá fortalecida no sólo por tratarse de los únicos que padecen esta aparente maldición, sino que la usan para reconectarse con las vías esperanzadoras e idealistas propias de esa edad recopilando los pequeños momentos perfectos que brotan cotidianamente en ese día para recopilarlos en un mapa que trace lo que ellos consideran bello, feliz y por supuesto perfecto. De este modo el guion, basado en popular cuento corto de Lev Gorssman y adaptado por él mismo, confunde cualquier posibilidad simbólica e incluso filosófica de estos elementos por banalidades cursis diseñadas para llegarle al adolescente promedio que se conforma con relatos así de básicos e intrascendentes que nunca cuestionan lo que ven (tal vez los espectadores de “Elite” o series similares). Esta cinta por su empecinamiento en embellecer el cliché y las medianas actuaciones dista mucho de ser pequeñamente perfecta.

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