Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

“CRÍMENES DEL FUTURO” (“CRIMES OF THE FUTURE”) – MUBI

“La cirugía es el nuevo sexo”. Ésta sugerente promesa es lo que cumple el veterano cineasta canadiense David Cronenberg con su más reciente película, un regreso al horror corporal de su invención donde escalpelos sensuales, intervenciones estimulantes y operaciones quirúrgicas orgásmicas retoman el discurso ya expuesto y excelsamente desarrollado en sus filmes previos como “Cuerpos Invadidos” (1983), “Pacto de Amor” (1988), “Crash: Extraños Placeres” (1996) o “eXistenZ” (1999) donde los confines de la carne y la mente se expanden a interpretaciones simbólicas sobre la condición humana y a metáforas sardónicas que desbaratan la concepción de la cultura mainstream sobre sí misma. Echando mano de una estructura narrativa que se ensambla a partir del Cine Negro, el humor negro hollín y ciertos elementos del Cyberpunk, Cronenberg nos lleva a un futuro indeterminado donde el dolor está casi extinto y debido al surgimiento de una mutación bautizada como Síndrome de Evolución Acelerada que produce en los humanos el surgimiento de nuevos órganos internos, su extracción se traduce en una forma de arte. Aquí es donde destaca un hombre llamado Saul Tenser (Viggo Mortensen cumpliendo como acostumbra), quien junto a su asistente cirujana Caprice (Léa Seydoux) son las estrellas de un bizarro acto de performance donde ella sustrae dichas vísceras en público como una alegoría a la filosofía moral por la alienación física que su naturaleza médica y biológica causa, así como las sensaciones que produce –dolor, placer o la combinación de ambas-, aún si su arte le produce diversas incomodidades a Tenser en cuanto a su digestión y anatomía, por lo que debe dormir y ser alimentado en extraños aparatos biomecánicos. Esta actividad está monitoreada por dos burócratas estatales llamados Wippett (Don McKellar) y Timlin (Kristen Stewart) quienes además de registrar los nuevos órganos que Saul produce también son sus admiradores mientras que una facción subterránea que se opone al evolucionismo conservador impuesto por el gobierno sigue sus pasos meticulosamente, hasta que Saul se topa con la oportunidad de hacer la presentación más espectacular pero oscura de su vida.

Cronenberg destila una vez más su inteligente mala leche en contra de la cultura conformista que aboga por la explotación corporal (ahora en forma de TikToks y redes sociales sustentadas en banalidad audiovisual) a la par de un alegato sobre la fragilidad de la autonomía somática con su acostumbrado fervor erótico usando imaginería macabra bellamente concebida por el cinefotógrafo Douglas Koch, condensando con exactitud sus símbolos mediante un Gran Guiñol sociopsicológico expuesto mediante intervenciones quirúrgicas gráficas y mobiliario que tortura. “Crímenes del Futuro” refrenda la brillantez discursiva de su director quien esperamos no se mantenga tan distante ahora que parece renovar sus bríos creativos con este excelente filme.

“TURNO DE DÍA” (“DAY SHIFT”) – NETFLIX

En algún momento, el actor afroamericano Jamie Foxx se ganó un Óscar por interpretar al cantante con debilidad visual Ray Charles, y ahora estelariza “Turno de Día” para Netflix. Supongo que la moraleja es que jamás sabremos qué giro dará nuestro rumbo profesional, pero de lo que sí estoy seguro es que Foxx lee el guion de estos bodrios hechos por un Netflix ansioso por encontrar franquicias nuevas y aun así participa. La película se contenta con ser una comedia de acción con elementos terroríficos muy en la línea de “La Hora del Espanto” (Wallace, E.U., 1985) u otros ejercicios ochenteros similares donde Foxx interpreta a un limpiador de piscinas que busca reconectarse con su pequeña hija sin decirle a ella (Zion Broadnax) o su ex esposa (Meagan Good) que en realidad es un cazavampiros que trabaja para una agencia internacional dedicada al exterminio de éstos seres nocturnos. Como ya es costumbre, Foxx es un rebelde con corazón de oro al que le cuesta ceñirse a las reglas y que además debe lidiar con un compañero fastidioso (Dave Franco) al tratar de detener a una conjura vampírica liderada por una milenaria chupasangre (Karla Souza) por expandirse y conquistar a los humanos. El otrora coreógrafo de dobles y el mismo hombre de piedra en varias producciones noventeras J. J. Perry debuta como cineasta probablemente inspirado por el éxito de colegas suyos como Chad Stahelski o David Leitch pero con resultados pobrísimos, ya que ni las secuencias de acción o la trama misma poseen una pizca de originalidad mientras que los personajes pecan de banales o sangronería extrema como es el caso de Franco, un amiguete dizque simpático pesado como el plomo y la niña Broadnax, carente de ángel o talento histriónico. “Turno de Día” sólo succiona nuestro tiempo y no la sangre.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com