Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

“JENNIFER LOPEZ: MEDIO TIEMPO” (“HALFTIME”)

En este documental, la cantante y actriz Jennifer Lopez nos somete a una súplica de hora y media por ser tomada en serio. Su carrera como actriz y cantante hablan por sí solas como para siquiera considerarlo, pero este trabajo realizado por su equipo en conjunto con la cinefotógrafa y realizadora Amanda Micheli (“Double Dare”) se empeña en presentarla como una mujer que debe remar contracorriente por su herencia étnica a la vez que busca validarse como figura auténtica amén de sus churros cinematográficos, sus poses de diva y canciones intrascendentes. “Medio Tiempo” es una oda al narcicismo disfrazado de emprendimiento que muestra a una Jennifer Lopez sin maquillaje y en la intimidad pero de forma selectiva, carente de la crudeza narrativa que un relato como el suyo requiere para lograr una aproximación genuina, veraz y honesta sobre ella misma tal cual el documental desea, dejándonos una pregunta que incluso ella misma plantea en una escena: ¿Quién es Jennifer Lopez, la diva, la actriz, la cantante o el Icono fashionista? La respuesta jamás llega y el atravesar este camino donde el pretexto es su presentación en el medio tiempo del Súper Tazón LIV (según ella, el máximo logro en su carrera) para deshilvanar cronológicamente su senda profesional desde sus pininos como bailarina hasta su posible postulación al Oscar por su papel en “Estafadoras de Wall Street”, es en automático pues Micheli a todas luces se ha puesto a las órdenes de “Jenny From The Block” en la confección de este Eulogio con el fin de apoyar su agenda política (el documental le dedica varias escenas a las diatribas algo vacías de la Lopez despotricando a Trump desde perspectivas núbiles e infantiloides) y como paño de lágrimas por no obtener las preseas que ella quisiera. Lamentables son los momentos en que la vemos llevando vida de reina mientras su hija se esmera por llamar su atención dedicándole forzados abrazos o muestras de afecto para las cámaras mientras su rostro infantil luce afectado y distante. De hecho todo el proceso luce afectado y distante pues la narrativa se ciñe más al discurso panfletario que al de un documental que busca escudriñar o destripar los aspectos esenciales de su sujeto tema, lo que lamentamos ante las posibilidades de una rica trama construida por la exploración honesta de sus manías, amoríos truncos y motivaciones profesionales y creativas. “Jennifer Lopez: Medio Tiempo” es un trabajo anodino, desabrido y falto de identidad al igual que la protagonista y su carrera.

“LA IRA DE DIOS”
Luciana (Macarena Achaga) es una joven mecanógrafa que transcribe las ideas y prosa de un clamado novelista maduro llamado Kloster (Diego Peretti), hombre casado con una mujer trastornada y una hija pequeña de abrumador optimismo y felicidad. Su relación es profesional hasta que él, presa del deseo decide besarla sólo para ser rechazado. La joven decide no volver a trabajar para él e incluso demandarlo monetariamente a instancias de su madre mientras Kloster pierde a su mujer quien se suicida después de ahogar a la niña en la tina. A partir de aquí Luciana verá su vida sumida en una vorágine de tragedias personales cuando sus padres y hermanos van gradualmente perdiendo la vida en circunstancias sospechosas, lo que ella sospecha es a causa del escritor quien ha maquinado sus muertes siguiendo como patrón algunos pasajes de sus propias novelas e inspirada en la obsesión de Kloster por ciertas citas bíblicas, en particular “Ojo por Ojo y Diente por Diente”. Para auxiliarla llega a escena otro escritor y reportero llamado Esteban Rey (Juan Minujín) quien años atrás también empleó a Luciana como transcriptora. Conforme realiza su investigación, descubre ciertos trazos de locura en Kloster que lo lleva a cuestionar la sanidad mental del novelista a la vez que coloca al espectador en el punto de duda si realmente es el autor de los decesos o todo se trata de, como el mismo Kloster enuncia, “actos de Dios”:
El director argentino Sebastián Schindel ya se está labrando una carrera como el especialista de thrillers para Netlifx, pues con éste ya son tres (después de “El Hijo” y “Crímenes en Familia”) que lega a la compañía de streaming y lo hace técnicamente bien, pues la cámara sabe dónde moverse y cuándo quedarse quieta y construyendo atmósferas que si bien ya son deudoras a las calistenias tenebrosas de David Fincher y su “Se7en: Los Siete Pecados Capitales” aquí logran lucir sin que se aprecie como fusil plástico. El problema son sus elecciones narrativas ya que todo funciona a favor del supuesto antagonista ofrendando al azar demasiados momentos y escenas perdiendo la verosimilitud, una que pende de un hilo si no hay modo de trabajar argumentalmente los cabos sueltos como la ineptitud de la policía para intervenir adecuadamente en el caso o el personaje de Esteban Rey, quien no define su rol como detective o mejor amigo de Luciana para aclarar su motivación en esta historia. El clímax peca de absurdo al punto de la risa loca y “La Ira de Dios” siempre está al borde de incurrir en la ira del espectador y se frena tan sólo por las buenas actuaciones de Peretti y Achaga quienes se merecen un mejor filme.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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