Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

“SOUVENIR”

Si a todo objeto tomado desde algún punto en particular, con el fin de llevarlo con uno a modo de memento es un suvenir, entonces justo eso es la protagonista de esta película, una mujer llamada Isabel, de quien todos los personajes que la circundan se apropian al no concebir una vida sin ella por diversas circunstancias, todas ellas muy relacionadas al psicodrama por las fracturas o fallas en sus respectivas etologías, lo que confiere a este relato sobre relaciones interpersonales y subrogación materna de una densidad y cierta inteligencia narrativa que le permite zafarse de la monotonía cursi o banal en el mejor estilo de “Lo Que Callamos las Mujeres”, pero con un guion que se mete zancadilla una vez por acto, al no lograr una armonía entre las pretensiones dramáticas y creativas del novel director Armond Cohen, con su ejecución, desfajando ocasionalmente el apretado y voluminoso discurso, logrando una pérdida de hegemonía y dilución en el ambicioso cuajado de la trama.

Isabel (una espléndida Paulina Gaitán) es una joven mujer imbuida de cierto aura de misterio que activa una relación con un hombre mayor que ella ha llamado Bruno (Marco Pérez), un antiguo maestro de la universidad que aún se encuentra en etapa de superación de divorcio, producto de su negativa a tener hijos, pues, creía, sería un obstáculo para su labor como escritor. Su relación avanza satisfactoriamente hasta que Bruno cruza caminos con un matrimonio integrado por Sara (Yuriria del Valle) y Joaquín (Flavio Medina), una pareja que no logra concebir, por lo que han “alquilado” el vientre de Isabel para concretar sus sueños paternos. El conflicto  al inicio surge a raíz de los desacuerdos que surgen entre Bruno y la pareja por tener que compartir a Isabel, quien posteriormente se vuelve el centro de las disputas por razones de confianza y apego emocional (rayando en la dependencia). Los caminos que traza la película son varios en ese sentido, pues Sara no tolera siquiera la idea de que Isabel se aleje demasiado de sus vidas por temor a perderla y al prospecto de ser madre, mientras que Bruno encuentra un segundo aire en su faceta como escritor debido a la inspiración que encuentra ante esta situación, pero sin madurar su propia perspectiva frente a la posibilidad de que la relación con Isabel sea finita una vez que dé a luz. Ella, a su vez, tiene su propio bagaje emocional en la forma de León, un hijo que concibió en los Estados Unidos, pero debió abandonar por la violenta naturaleza de su padre, un gringo basura blanca que no tolera siquiera que realicen videollamadas en español. La historia se dibuja con ciertos trazos de incandescente visceralidad que se fortalecen gracias a Gaitán y su compacta interpretación, pero resulta inevitable la dilución de esta bien intencionada narrativa cuando los demás personajes terminan por andar en un estado monocorde en cuanto a sus motivaciones o emociones, una vez que ya dijeron lo que debían a modo de su propia exposición durante la primera hora de metraje, perdiendo vapor e interés. Aun así, ciertos juegos irónicos (en particular durante el final) y una cámara obediente que sabe dónde y cómo retratar este ampuloso drama, así como la participación de Gaitán, quien supo aprovechar los puntos más jugosos de su personaje para destacar y apropiárselo, hacen de “Souvenir” una película que merece ser vista y apreciada, además de prometer algo interesante por parte de su director.

 “TOM CLANCY: SIN REMORDIMIENTOS” (“TOM CLANCY´S WITHOUT REMORSE”)

El thriller geopolítico ya tuvo su momento (particularmente en los 90), y esta nueva adaptación a un texto del exitoso y referenciado Tom Clancy no hará algo por resucitarlo correctamente, pues su trato se somete a los cánones del cine de venganza sin mayor empeño que el de mostrar a su protagonista, un aflojerado Michael B. Jordan, como otro héroe de acción más que se desprende del universo creado por Clancy en sus novelas sobre Jack Ryan, quien ha visto mejores y más afortunadas adaptaciones. En este caso, Jordan interpreta a John Kelly, un operativo de las Fuerzas Especiales norteamericanas que es víctima de la vendetta organizada por la mafia rusa cuando varios de sus operativos cayeron por las balas de Kelly y su comando en una misión en Siria. La cuestión es que, como lo manda el librito de la venganza en automático, Kelly buscará retaliación porque fue su esposa la que falleció en el atentado en su contra, y para mayor inri, estaba embarazada, así que, pues, como siempre, ahora es personal. Apoyado por una colega de los NAVY Seals (Jodie-Turner Smith) y un agente de la CIA (Jamie Bell), que puede o no estar en su contra, Kelly buscará asesinar a todos y cada uno de los involucrados en la muerte de su esposa sin remordimientos (entra música dramática).

Todo en esta cinta tiene el tufo del refrito y lo trivial, desde la patosa dirección de Stefano Sollima, hasta las actuaciones, pasando por una sucesión de situaciones que hemos visto ad nauseam en el moderno cine que aparea la venganza con la milicia. “Sin Remordimientos” es lo que cínicamente pasó por la cabeza de este equipo de perezosos creativos cuando decidieron ofrecernos esta bazofia.

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