Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

1ª Función
“TED BUNDY: DURMIENDO CON EL ENEMIGO” (“EXTREMELY WICKED, SHOCKINGLY EVIL AND VILE”)
Han sido muchos años en los que el cine ha empleado celuloide y memoria digital en recopilar las vidas de esa fauna insana que brota espontáneamente cual virus en las entrañas de los Estados Unidos conocida como “asesino serial”, en particular sobre Theodore “Ted” Robert Cowell Bundy, recordado e identificado como uno de los más sádicos y brutales al sumar más de 30 víctimas, en su mayoría mujeres, ultimadas de grotesca e inhumana manera, pero el más reciente filme sobre este infame icono cultural norteamericano, titulado en español “Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino”, adopta una postura muy sensible y por demás inteligente al narrar análogamente tanto los puntos que llevaron al homicida a la corte donde sería sentenciado a la pena de muerte como la mirada tangencial de la joven con quien viviera varios años junto a su hija completamente ajenas a las atrocidades que cometía su amado a escondidas, centrando el argumento en los aspectos más dramáticos y emocionales de esta historia rehuyendo las aristas más sórdidas o fuertes de los hechos verídicos. La otra gran y agradable sorpresa es percatarnos que Zac Efron, su protagonista, siempre supo actuar, pero mantuvo su talento histriónico en hibernación entre “High School Musicals” varios y “Guardianes de la Bahía” entre otros bodrios dizque cómicos o románticos para esta ocasión que el personaje ameritaba compromiso actoral, y el resultado es por demás concluyente al revelarse como un excelente intérprete en un rol muy delicado y complejo por todos los matices psicológicos que exige alguien como lo fue un manipulador emocional maestro de la talla de Ted Bundy. La historia abarca el periodo a mediados de los setenta cuando Bundy (Efron) conoce a Liz Kendall (una notable Lilly Collins) mientras ambos estudiaban leyes en la universidad. Ambos conectan y llevan una vida idílica hasta que una de las víctimas del protagonista logra escapar de sus garras y lo denuncia a la policía de Colorado, lo que inicia las pesquisas contra él y creando la estructura narrativa del filme, donde veremos tanto a Bundy mostrando una brillante disposición ante la ley declarándose inocente ante un frente de derroteros legales y una Liz conflictuada al no saber si creer a los medios o a su pareja, pues ella no ha vivido más que amor y ternura por parte de Ted. El desglose que realiza el director y documentalista Joe Belringer -quien ya abordó la figura de este asesino serial en su concisa serie para Netlix titulada “Conversando con un Asesino: Las Cintas de Ted Bundy”- es equilibrado y maduro, sacrificando sensacionalismo e incluso retruécanos psicológicos complicados e innecesarios para mostrar con bastante claridad cómo un hombre carismático, brillante (el juez a cargo, interpretado por John Malkovich, reconoce en su momento que pudo ser un gran abogado a la vez que señala su caso como “un desperdicio de talento humano”) e incluso agradable oculta mediante su antifaz sociópata a uno de los homicidas más despiadados de la historia yanqui. “Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino” es un film que constituye una atractiva rareza por mostrar el sustrato maquiavélico y mundano de un psicópata que, como todos ellos, podría estar a nuestro lado con la forma de un ser querido en este momento y no reconocerlo. De lo mejor en cartelera esta semana.

2ª Función
“UN CABALLERO Y SU REVÓLVER” (“THE OLD MAN & THE GUN”)
El legendario actor, productor, guionista, director y empresario Robert Redford eligió este proyecto basado en hechos como su despedida de la pantalla grande encarnando a Forrest Tucker, un hombre que a sus 70 años logró escapar de la prisión de San Quintín para posteriormente cometer atracos por toda California armado con su fiel revólver pero sin disparar una sola bala, pues según registros el hombre se conducía con tal amabilidad y decencia que los empleados bancarios no dudaban en darle el efectivo, lo que a su vez confundía terriblemente a la policía del estado, la cual simplemente no lograba capturarlo. En la cinta, Redford interpreta a Forrest con cierto candor pero contenidas dosis de malicia que lo vuelven un ser humano más que un Robin Hood posmoderno, a la vez que se le da cacería por parte de un detective llamado John Hunt (Casey Affleck), hombre honesto y comprometido con la ley que no tolera el que este avejentado hombre se salga con la suya pero simultáneamente embelesado por su técnica humanista para asaltar. Por su parte, Tucker conoce a Jewel (Sissy Spacek), una mujer solitaria que termina por enamorarse de él a pesar de su cuestionable “profesión”. La cinta se percibe como una versión vetusta de “Fuego Contra Fuego” (Mann, E.U., 1995) al enfocarse tanto en la dinámica que se genera entre el ladrón y el policía así como en el romance otoñal que a su vez me remitió bastante a “Los Puentes de Madison” de Clint Eastwood. Las fortalezas dramáticas de la cinta recaen en la siempre sobria y digna actuación de Redford quien procura no moldear su personaje como una figura trágica o romántica, simplemente un ser que busca, pues, ser y lo que le significa envejecer (para los nostálgicos, hay varias escenas a modo de analepsis o flashback tomadas de “La Jauría Humana” para mostrar los supuestos escapes previos de Forrest). La cinta busca localizar ese punto de trascendencia entre el relato empírico a base de la atractiva anécdota y el drama más puro, pero solo es una pieza de entretenimiento adecuada que se sustenta en buenas actuaciones y un desarrollo muy conocido. Aun así, “Un Caballero y su Revólver” es una despedida tan buena como cualquiera para ese actor icono del Nuevo Hollywood setentero que es Robert Redford.
Correo: corte-yqueda@hotmail.com