Prof. Flaviano Jiménez Jiménez
En la primera semana de abril, de este año 2015, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dio a conocer al Congreso de la Unión y a las autoridades educativas del país un diagnóstico sobre el estado que guarda el sistema educativo nacional, enfatizando en su análisis la estructura, tamaño y características de la planta docente; sus condiciones laborales; el panorama de las instituciones formadoras de docentes; el ingreso al servicio educativo; conclusiones y recomendaciones derivadas de los estudios realizados. El documento en cuestión presenta datos sumamente reveladores que ameritan ser atendidos, propiciando reorientaciones en las políticas educativas. De no tomarse las previsiones necesarias al respecto, se corre el riesgo de que, en algún momento, no se cuente con la cantidad de maestros, ni con la calidad que los servicios educativos requieren. El informe del INEE pareciera decir: “¡Bajo advertencia, no hay engaño!”.
En uno de sus apartados, el informe destaca que a partir de los dos últimos ciclos escolares (2012-2013 y 2013-2014), la carrera docente ya no representa un atractivo para muchos jóvenes; prueba de ello está en que declina drásticamente el número de los que aspiran a ser maestros: de cada 100 espacios disponibles en las normales sólo se inscribieron 70 alumnos en cada ciclo, quedando 30 lugares vacíos en estos dos últimos años. En otra parte del diagnóstico se asienta que de los 132,205 matriculados, egresan 29,460. En las normales públicas desertan o abandonan sus estudios, el 25% y en las privadas más del 75 %. En relación con el ingreso al servicio docente, en este ciclo escolar 2014-2015, se inscribieron para presentar examen de oposición 72,870 egresados de las normales de los últimos años, y 57,642 sustentantes fueron de otras instituciones superiores (léase universidades). Por diversos motivos, del total de normalistas inscritos tan sólo presentó examen el 55.8% y de los universitarios el 44.2%.
De los datos que presenta el informe, el más preocupante es el que se refiere a los resultados del examen de oposición (2014-20l5): del total que sustentaron examen, para ingresar al servicio docente, únicamente el 40% fue idóneo u obtuvo puntajes aceptables para ser docente, el otro 60% no mostró preparación para ejercer la docencia. Contrastando los datos de procedencia, de los egresados de las normales el 45.4% resultó idóneo, y de las universidades el 33.9%. Los egresados de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) fueron los que obtienen los resultados más bajos, tan sólo el 27% fue idóneo. Importa aclarar que en el caso de las normales, las autoridades centrales evalúan a los alumnos de estas instituciones cuando cursan el cuarto y sexto semestres, con objeto de detectar sus fortalezas y sus debilidades, y superar éstas antes de que egresen. Los resultados de estas evaluaciones intermedias (promediando los dos semestres de 2013) fueron los siguientes: en la normal pública, nivel preescolar, el 43% de los alumnos no mostró suficiencia en los conocimientos y en la privada el 60%; en la normal pública, nivel primaria, el 35% de los alumnos mostraron insuficiencias y en la privada el 52%; de la normal superior pública, en la especialidad de español, el 40% de los estudiantes se ubicó en insuficiente y en la privada el 60%; en matemáticas, el 36% del alumnado mostró insuficiencia y en la privada el 48%. Estos datos, con un análisis detallado, se presentaron oportunamente en cada una de las normales con objeto de que los catedráticos de las respectivas instituciones, implementaran estrategias de superación académica para los estudiantes de nivel insuficiente. Por lo visto, no se cumplieron los propósitos, toda vez que en los resultados de los exámenes de oposición persistieron las deficiencias en los mismos porcentajes que en las evaluaciones intermedias.
Ahora bien, en relación con los docentes que potencialmente se jubilarán en los próximos años en educación básica, los datos son: para 2018, se espera una jubilación de 61,376 docentes; y para 2023, de 160,166; y estos números irán incrementando conforme pasen los años.
Concluyendo: disminuye la inscripción en las normales; de los inscritos abandonan sus estudios en gran cantidad; y el porcentaje de aprobados (idóneos) de los egresados que presentan examen de oposición es sumamente bajo. De donde se infiere que la formación docente está en crisis. Contrariamente, los jubilados aumentarán, más los espacios de nuevas creaciones, lo que generará un déficit de docentes, porque los egresados de las normales no serán suficientes, ni en cantidad ni en calidad, para cubrir las vacantes. La solución tampoco está en las universidades, pues los egresados de estas instituciones resultan con menor porcentaje de idoneidad para la docencia. ¿Qué hacer? Trasformar a las normales para que sean atractivas y preparen docentes con alta calidad académica; otorgar becas a normalistas para que puedan concluir satisfactoriamente sus estudios, pues el 60% de éstos proceden de familias en extrema pobreza; capacitar y actualizar a los catedráticos de las normales en los nuevos criterios técnico- pedagógicos derivados de la Reforma Educativa y evaluarlos periódicamente en su idoneidad; entre muchas otras cosas que se pueden y deben hacer. Pero si no se atienden debidamente los datos del informe en cuestión, en pocos años la sociedad puede sufrir las consecuencias por la falta de previsiones en materia educativa. ¡Bajo advertencia, no hay engaño!

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