El enfoque pedagógico que debe adoptarse para el regreso a clases presenciales en educación básica tiene que estar centrado en las necesidades de aprendizaje de los alumnos, no en la cobertura y el avance de los planes y programas de estudio, consideró la doctora en Pedagogía, Yazmín Margarita Cuevas Cajiga.
Expresó que la educación básica de por sí es compleja en México, pues comprende a un cúmulo de alumnos de diferentes niveles, escuelas en distintas modalidades, un plan general educativo, que en muchos casos se combinan con los particulares por institución, por lo que no hay soluciones homogéneas y únicas.
A un par de semanas del regreso a clases, que será presencial como lo ha determinado la SEP y en varios estados se atenderá el llamado, como es Aguascalientes, donde el sindicato magisterial se ha manifestado por acatar la instrucción, la especialista en políticas educativas expuso que se debe determinar a qué se desea que vuelvan los alumnos a las escuelas, si acaso sólo a cumplir un plan de estudios, o a señalar y reconocer que se tendrán estudiantes con diferentes niveles de aprendizaje.
Aun cuando hay estudiantes que durante la pandemia han logrado el autoaprendizaje, por su características socioeconómicas y biológicas, también se debe hacer mención que hay quienes no han recuperado la instrucción del año que dejaron de asistir a la escuela, considerando que muchos no tuvieron la oportunidad de conectarse a clases en línea o enviar tareas por dispositivos móviles.
Refirió que en el inicio de la pandemia, hubo países en los que sus autoridades educativas, decidieron seleccionar cinco aprendizajes que fueran imprescindibles para cada grado y en ello basaron sus clases.
En tanto que la manera en la cual el sistema educativo mexicano confrontó a la pandemia, fue darle prioridad a la cobertura de los contenidos y los planes de estudio y no a lograr los aprendizajes, inclusive hubo casos en que aun sin conocimientos, tuvieron que ser aprobados con el mínimo de 6.
Ante esto, subrayó que ahora sería conveniente un plan en el que intervengan colaborativamente los maestros, y que sean ellos quienes diagnostiquen a sus propios grupos tras la educación remota.
Y es que, dijo, “el maestro debe tener la sensibilidad para trabajar con sus alumnos, hablo de un enfoque pedagógico que se le llama ‘Centrado en el alumno’ o ‘Centrado en el aprendizaje’, porque se parte de las necesidades y los intereses de los educandos, más allá del contenido”, y para esto, se deberá depositar la confianza en los maestros, pues habrá escuelas en las que se podría apelar por un modelo híbrido, pero en otras no, y esto sólo lo saben los maestros, no la autoridad.