Hace unos días, se llevó a cabo lo que personalmente he denominado el primer AMLOfest, y es que el Presidente decidió realizar un pequeño “festival” que quizá pareció más un culto a su persona, en lugar de un evento conmemorativo tras cumplir más de trescientos sesenta y cinco días en el cargo. Las imágenes difundidas en medios de comunicación y en las redes sociales, pusieron en evidencia que la denominada “Cuarta Transformación” se ha convertido en la peor versión de todo aquello que juró combatir y es que las aberrantes prácticas del acarreo y los almuerzos no se hicieron esperar.

La intención del presente texto es realizar un breve análisis sobre los principales problemas que han puesto a prueba el mandato presidencial de López Obrador, así como algunas oportunidades y retos que también se han develado. Primeramente, resulta asombroso ver que el país se ha polarizado en dos clases, las cuales han rebasado cualquier otro estereotipo, clasificación y/o estrato; es decir, el país pareciera ser únicamente de fifís o chairos.

En tan sólo un año, hemos visto a un Poder Legislativo Federal trabajando a marchas forzadas con dictámenes y aprobaciones fasttrack; sin embargo, también hemos visto como derivado de ello, se ha evidenciado a un Poder Legislativo débil e inexperto que parece estar más ocupado cumpliendo la agenda presidencial que abarcando y legislando sobre los temas trascendentales que requieren atención. Aunado a ello, el Poder Judicial se ha visto amedrentado y prueba de ello es al día de hoy, seguimos sin contar con un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En cuanto a la percepción y popularidad del presidente, resulta increíble cómo es que el grueso de la población continúa congeniando con el Presidente e inclusive con su movimiento, es decir, su base votante se fortalece día a día. En cuanto a la seguridad pública, resulta más que evidente que la seguridad ha empeorado en la mayoría de las Entidades Federativas y esto se ha visto reflejado en sucesos como los de Culiacán y en el incremento de la delincuencia que cobra víctimas diariamente.

En materia económica, hemos dejado de demostrar poderío internacional y se ha visto enormemente disminuida la inversión tanto extranjera como nacional; en materia de salud, las cosas simplemente no han mejorado y a pesar de contar con uno de los sistemas de salud más ineficientes, se pretende que los títulos y espacios para los médicos pierdan rigor y puedan ser otorgados bajo un muy somero escrutinio. Finalmente, si hablamos de turismo, comunicaciones, estabilidad laboral y un sinfín de temas, podremos llegar a conclusiones similares; el país no marcha mejor.

Todos los problemas anteriormente descritos son delicados; sin embargo, éstos pueden y deben de convertirse en oportunidades. Basta con analizar el promedio de edad del gabinete presidencial y sugerir una renovación de cuadros para que personas más jóvenes pero con mayor experiencia en temas específicos e inclusive con alguna visión más moderna, puedan impulsar al México del Siglo XXI que todos esperamos y necesitamos. El Presidente debe de comprender que ya no está en campaña y ahora tiene cinco años para responder y demostrar que gobernar era tan fácil como hablar durante más de 12 años de campaña.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo a todos un excelente fin de semana.

David Reynoso Rivera Río.

Correo: davidreynoso@sapiensiuventus.com

Twitter: @davidrrr