
Por J. Jesús López García
El historial de cómo ha sido el proceso educativo en México en relación con la arquitectura en donde se lleva a cabo, es singular. En la fase mesoamericana, la enseñanza se desarrollaba en ámbitos libres, despejados, descubiertos, tales los patios y las plazas; ya durante el siglo XVI, será de índole religiosa y testimonial, con un carácter catequizador y lograr la castellanización, por medio de las capillas abiertas y las capillas posas. En un primer momento, el indígena se resistió a participar en el interior de los templos, por lo que los frailes resolvieron la situación “…de una manera bella y original este problema, no haciendo entrar al indígena inmediatamente al templo, se le hace antes realizar una procesión…en la que al mismo tiempo que se familiarizaba con el ceremonial cristiano, instruía a éste en el conocimiento de la nueva religión y lo preparaba para el contacto con Dios, lo que representaba una idea nueva y ajena a su cultura”, a decir de Pinoncelly. Por su parte, la capilla abierta, brindaba un sitio completamente libre en donde se escuchaba la misa, cumpliéndose el aprendizaje religioso y moral de los nativos.
Durante los siglos XVII y XVIII, los conjuntos educativos se levantaron con múltiples variantes arquitectónicas en cuanto al tamaño y escala, en donde los espacios se iluminaban y ventilaban a través de vanos hacia la calle, los corredores, que a su vez estaban dispuestos hacia grandes patios; en el XIX, se continuaron los mismos esquemas en donde prevalecían similitudes evidentes con las residencias de gente opulenta: salones y dependencias que giran en torno a patios monumentales. En el caso de Aguascalientes, en la fase virreinal, particularmente en 1773, se levantaría la Escuela Pía, para “pobres y ricos”. Como se colige, la situación local estaba en consonancia con la nacional, en donde en algunos casos se reutilizaron antiguas fincas decimonónicas para la actividad educativa.
A partir de 1920, con la llegada del general Álvaro Obregón a la presidencia, nombrando a José Vasconcelos responsable de las actividades escolares, y como Secretario de Educación Pública a partir de 1921, la arquitectura educativa daría un “golpe de timón”, al diseñar conjuntos expresos para ello, basta mencionar la icónica escuela neocolonial, primaria Benito Juárez de 1924, por el Arq. Carlos Obregón Santacilia (1986-1961). Para esa época, la ciudad aquicalidense el problema educativo se presentaba desolador pues tanto las fincas, así como el mobiliario estaban en lamentable estado, aunque el gobernador en turno afirmara que “…en la escuela ‘José María Arteaga’ se hicieron obras de transformación completas al local, en otro amplio y acondicionado; en esta escuela se construyó, desde sus cimientos, un salón de clases como no hay otro probablemente, en ninguna de las escuelas de esta ciudad, tanto por su amplitud, como por su orientación, condiciones de higiene y construcción….Los proyectos para estas escuelas fueron ideados por el C. Inspector General de Instrucción Pública…”, nota que apareció en El Republicano en 1923.
Seguramente, los resultados del diseño por parte del Inspector dejaron que desear, y el esfuerzo fue en vano, ya que de ninguna manera se llegó a resolver la situación apremiante de la carencia de edificios escolares. Administraciones iban y venían y continuaba prevaleciendo fincas improvisadas para tal efecto, pudiéndose percibir en lo descrito por el Dr. Osornio Camarena (1933-1936), afirmando que “…la reparación de gran parte de los edificios escolares y del mobiliario de los mismos, siendo esencialmente digna de tomarse en cuenta la adaptación del local que antiguamente ocupó la Inspección de Policía…”. Sin duda alguna, una información poco afortunada, tanto para los educandos, así como para el propio doctor. Nuevos vientos soplarían para los años cuarenta del siglo XX, con la aparición de los Planes de Salud y Educación, a nivel federal, lo cual traería como resultados un avance significativo, tanto en los sistemas de enseñanza, así como en los conjuntos escolares. Daba inicio a la aparición de la arquitectura moderna con todo lo que ello significó.








