Pues ya llegó la feria y resulta oportuno enfocarnos seria y responsablemente hacia el ámbito comunitario de la prevención, donde la participación ciudadana es fundamental para avanzar en este camino. La prevención que me interesa abordar, sobre todo, es la referente a la de anticiparse a la conducta antijurídica y evitar, hasta donde sea posible, sus manifestaciones, es decir, a prevenir la criminalidad cotidiana, que afecta la tranquilidad e instaura un sentimiento de inseguridad, de temor colectivo y zozobra en nuestra vida cotidiana que nos priva del derecho de gozar tranquilamente de los espacios públicos. El delito afecta directamente la economía de las personas que tienen que reemplazar los bienes perdidos –como solemos decir: “tope en lo material”–, pero, en ocasiones, las pérdidas son irreparables.

La inseguridad es un tema recurrente en el mundo global, porque es parte del sistema social, y la prevención es el discurso constante al hablar de criminalidad. Entonces, desde nuestra cotidianidad, podríamos ir comprendiendo que la prevención es la interrupción del mecanismo que produce un evento delictivo, resultado de ciertas oportunidades que un individuo evaluará para su accionar. Pocas veces se escogen a las víctimas de la delincuencia de manera azarosa, incluso los delincuentes novatos estudian sus presas y/o esperan un descuido o una oportunidad que se presente; como dice la alocución popular  “la ocasión hace al ladrón”.

La prevención general o primaria, coinciden los Criminólogos y otros especialistas, consiste en tomar medidas sobre sus causas, reduciendo las oportunidades para que los delincuentes ocasionales cometan delitos. La función pública de prevenir el delito corresponde a diversos organismos de la administración pública, quienes de manera coordinada lo atienden y combaten en aras de salvaguardar la integridad y derechos de las personas, preservando el orden y la paz social, pues la seguridad ciudadana es un bien público y, por lo tanto, proveerla es responsabilidad del Estado. Con ese objetivo, ponen a nuestra disposición una serie de recomendaciones y algunos programas nacionales y a nivel local, siendo que en Aguascalientes está disponible para consulta a través de sus catálogos de prevención en: https://www.ags.gob.mx/cont.aspx?p=853. Aunque, si realmente queremos construir una cultura de la prevención, es preciso tener presente que como ciudadanos también tenemos deberes morales y políticos que contribuyen a que la ciudad, la comunidad política, sea más justa y cívica.

Tras dos años de pandemia y sumando, la Feria Nacional de San Marcos resulta seductora, un destino vacacional para las vidas laborales y posiblemente un respiro para que no se agote nuestra existencia dentro del marco de la sana convivencia. Son días de alegría, pero sobretodo son días de responsabilidad ciudadana colectiva, de estar alertas, con capacidad de reaccionar en caso de situación de vulnerabilidad, vigilantes y comunicados con nuestros seres queridos, incrementando factores de protección para mujeres, niñas, niños, adolescentes y jóvenes; días de minimizar los riesgos y las conductas de riesgo, de extremar precauciones para evitar ser víctimas de delitos.

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