Diana Gante
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El desabasto de combustibles en México está a la vuelta de la esquina.
Y no es por una insuficiencia de combustibles, sino debido a que el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, así como la recuperación de la demanda mundial, han elevado en demasía los precios internacionales del crudo, y con ello, el de los energéticos, a los cuales los importadores privados, e incluso Pemex, se han visto expuestos.
Alicia Zazueta, directora de eServices, explicó que ante el incremento en el precio de las gasolinas y diésel, el Gobierno mexicano ha implementado estímulos fiscales como el 100 por ciento del IEPS y un estímulo complementario para mantener los precios.
Sin embargo, alertó, ese estímulo adicional, que es aplicable a los importadores de combustibles a través de la deducción de IVA y/o ISR, ha generado incertidumbre entre los empresarios ante las dificultades de que esos recursos les sean reintegrados y sirvan de apoyo luego de la adquisición de los energéticos.
«Esa es una de las problemáticas que tenemos hoy en día del desabasto, porque los importadores que tenemos aquí en México, tanto de diésel como de gasolinas, son los que tienen que absorber el estímulo fiscal y acreditarlo con el ISR de primera instancia, y si hubiera un remanente se acredita contra el IVA, pero es en esa jugada donde muchos importadores no quieren participar porque al final de cuentas es un financiamiento que van a estar haciendo al Gobierno Federal.
«Y a la hora de la devolución de esos recursos, hay muchas reglas generales en las que la devolución no es tan rápida, entonces no pretenden estar absorbiendo ese estímulo fiscal, y esa es la razón por la que empezamos a ver un problema de desabasto; hay zonas fronterizas en este momento, como Tijuana, donde hay estaciones de servicio cerradas por falta de producto, todavía no es un problema mayor, pero sí se empieza a ver», comentó Zazueta.
Explicó que algunos importadores están buscando comprar nuevamente a Pemex y renegociando sus contratos, pero eso, dijo, provocó que la demanda de la empresa estatal sea mayor y se «quede corta» en el abastecimiento para cubrir la demanda nacional.
«Una de las problemáticas de las zonas fronterizas es el incremento en ventas de hasta un 30 por ciento en ciertas zonas porque tenemos un producto más económico que en Estados Unidos, muchos consumidores están bajando a estaciones mexicanas a cargar porque el combustible es más barato, y a este incremento de la demanda se suma que Pemex, que es el distribuidor, está teniendo una demanda superior y por eso vemos problemas de abasto», añadió.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, al 18 de marzo, la demanda de diésel en el país es de 383 mil barriles diarios contra una importación de 91 mil barriles y una producción de 139 mil barriles diarios.
Las gasolinas registran una demanda de 773 mil barriles diarios contra una importación de 407 mil barriles y una producción 292 mil barriles por día.

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