Víctor Hugo Granados Zapata

El próximo 5 de junio, Aguascalientes va a elegir a su próxima gobernadora. Por primera vez en la historia de nuestro estado, tendremos una boleta electoral compuesta únicamente por candidatas: Teresa Jiménez por la alianza “Va por Aguascalientes” (PRI-PAN-PRD), Nora Ruvalcaba por MORENA y Anayeli Muñoz por Movimiento Ciudadano (el resto de las candidatas cuentan con un porcentaje muy bajo de apoyo en las encuestas, por lo que considero que sería ocioso considerarlas dentro del siguiente análisis). Durante el transcurso de las campañas hemos escuchado las diversas propuestas de las candidatas en diferentes ámbitos, como el económico, de seguridad, combate a la pobreza, etc.; sin embargo, en esta ocasión vamos a analizar exclusivamente sus propuestas en materia educativa, criticando su viabilidad y relevancia.

Comenzamos con la candidata que lleva la delantera en las encuestas, Teresa Jiménez. La ex presidenta municipal propone la creación de un programa denominado “Estudiante Seguro”, el cual consiste en la entrega de pulseras electrónicas a las y los estudiantes, con las cuales podrán contactar de manera más eficiente a las autoridades en caso de estar en peligro (directamente al C5); asimismo, propone la expansión de los programas de becas de movilidad estudiantil a través del IEA, así como también impulsar los apoyos económicos para solventar los requisitos de titulación y de trámite de cédula profesional, de transporte público y la creación de un programa llamado “Joven es Emprender” con la finalidad de fomentar la inserción laboral de las y los alumnos. En pocas palabras, fuera del programa de Estudiante Seguro, no hay un cambio radical o sustancial con la política educativa a nivel estatal. La mayoría de estas propuestas ya están siendo implementadas por diferentes instituciones (sobre todo desde la Secretaría de Desarrollo Económico, en cuanto al sector emprendedor), lo que deja mucho que desear; por otra parte, no se tiene una sola propuesta de cambio para educación básica y mucho menos al sector de la primera infancia.

Por otra parte, Nora Ruvalcaba propone la creación de un programa de becas universales a nivel de educación básica, así como la expansión de los programas similares a nivel federal (becas para el bienestar); asimismo, promete la desaparición del Instituto de Educación de Aguascalientes para regresar la extinta Secretaría de Educación de Aguascalientes, a raíz de las exigencias del magisterio encabezadas por el líder de la Sección 1 del SNTE, Ramón García Alvizo, así como también la creación de más apoyos para docentes. En primer lugar, me parece una pésima idea homologar la política educativa local con la federal, es decir, hacer exactamente lo mismo que ya está ejecutando la SEP, con resultados lamentables, sin sustento en evidencia y con fines clientelares; ahora, quitarle su carácter descentralizado al IEA y regresarlo al Gobierno del Estado es la peor de todas las propuestas. Aguascalientes, junto con unas cuantas entidades como la CDMX, Nuevo León, Jalisco y Oaxaca (por dar algunos ejemplos) fueron los únicos estados que buscaron alternativas y promovieron cambios a nivel local en materia educativa durante la pandemia, el resto simplemente homologó (justo como quiere la “maestra” Nora) los programas, dejando que el sistema educativo colapsara; si en Aguascalientes tuvimos una buena gestión educativa, fue en parte gracias a las libertad de gestión y acción que ha tenido el IEA, el único beneficio de retirarle su flexibilidad de actuación es para concentrar funciones al Ejecutivo Estatal y darse más poder sobre las autoridades educativas, lo cual considero que es un acto cínico en medio de una crisis educativa.

Luego tenemos a Anayeli Muñoz, quien promueve una “canasta básica digital”, la cual comprende de materiales tecnológicos o tics con las que busca apoyar a las y los estudiantes, así como también promete garantizar transporte público gratuito para estudiantes y que Aguascalientes se transforme en un centro de innovación a través del apoyo al sector de investigación, con la finalidad de evitar la fuga de cerebros e impulsar la creación de nuevos y mejores empleos. Asimismo, propone la creación de un sistema de certificaciones por competencias, buscando una inserción más efectiva de las y los estudiantes al ámbito laboral. A pesar de no tener un manejo idóneo de las estadísticas en materia educativa, es la única candidata que promueve medidas en materia educativa que contemplan algo de innovación, sobre todo con los modelos de triple hélice a través del fomento de la investigación. Sin embargo, al igual que las candidatas anteriores, no propone ni una sola solución para la crisis educativa que estamos viviendo y su propuesta de la canasta básica digital me resulta, presupuestalmente hablando, totalmente inviable.

Me impresiona la poca importancia que las candidatas le dan al sector educativo, todos sabemos que promover más “becas” es la medida clientelar por excelencia (sobre todo cuando éstas no cuentan con un condicionamiento o monitoreo), pero debo resaltar que las propuestas de la candidata de MORENA son terribles para la educación pública local de las y los hidrocálidos, sería entregar todo el sistema educativo local a la disposición del Gobierno Federal en “pro” de apoyar (supuestamente) al magisterio y ampliar un sistema de becas que no ha tenido resultados favorables. En conclusión, considero que estamos ante dos escenarios: o votar por sostener nuestro sistema actual (con cambios mínimos), que ha logrado sostenerse a pesar de la pésima gestión de la SEP; o bien, regalarle nuestra gestión educativa al Gobierno Federal bajo la promesa de un cambio que no se ha visto en los últimos 3 años y el peor manejo educativo que hemos visto en la historia moderna de nuestro país. Preservar o destruir, así nuestro dilema educativo rumbo a las elecciones del 2022.

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