Los estragos de la contingencia ocasionada por el COVID-19, entre ellas las pocas ventas en pan dulce y salado, ha obligado en algunos casos a que productores panificadores tengan que salir a las calles a ofrecer sus productos. Jaime Álvarez, presidente del Grupo de Industriales de Panificadores de Aguascalientes (GIPA), detalló que lo anterior, se ha convertido en una esperanza para evitar la extinción del gremio.
Actualmente, el encarecimiento de insumos para el sector tahonero, ha implicado que en algunos casos la pieza del pan haya sido ajustada para el comprador final, alcanzando incluso hasta los 10 pesos por pieza, dependiendo de la zona y calidad del producto. Sin embargo, lo anterior no es generalizado, pues el hacerlo de esa manera para hacerle frente a los altos costos en la materia prima utilizados para su producción, podría ser trágica para los trabajadores de la harina al considerar una caída bruta en sus ventas. Por lo anterior, es cada vez más normal, que algunos panificadores y productores independientes, en colonias populares salgan en sus automóviles a ofrecer sus piezas, incluso a costos inferiores. La situación del gremio panadero actualmente es preocupante de acuerdo con su dirigente, quien detalló que la pandemia ocasionó una caída hasta del 30% en sus ventas, situación de la que lamentablemente no han podido recuperarse, a casi año y medio de la contingencia sanitaria.
“Si ya es normal que algunos compañeros llenen sus automóviles de pan y salgan a ofrecerlo prácticamente casa por casa, es por la necesidad de volver a lograr buenas ventas. La petición que les hacemos a las familias es que sigan consumiendo pan del día y en establecimientos fijos lo que ayuda a seguir vigentes”, expresó.